De chica siempre me gustó el orden, que todo tuviera un lugar, un espacio y que todo se viera en el lugar asignado, eso me ayudaba a sentir que podía avanzar en otras cosas y sabía que lo que estaba ahí me daba confianza y seguridad.

Nunca pude ni puedo salir de mi casa sin que esté todo en orden, pero sobre todo tengo que hacer mi cama, puede sonar a TOC, pero a mí me ordena y me permite de esa forma ordenar mi día, mis ideas, y avanzar con cada una de las cosas.

Ordenar es Planificar, es dar un tiempo, lugar y espacio a cada uno de las cosas que componen nuestra vida, hogar, y trabajo.

No podría jamás habitar un lugar con desorden y más que eso, me di cuenta que al tener todo ordenado mi adentro también se ordena. Voy más liviana, tranquila y tener el espacio libre de desorden me permite pensar mejor y ser creativa.

De esa forma el orden es una forma de vida, hace que la capacidad de tomar decisiones sea clara y relevante  a cada una de las decisiones que debemos tomar.

Algo tan sencillo como ordenar libera espacio de nuestro disco rígido “La mente”, cuando eso deja de ocupar un lugar en el afuera también lo desocupa en mi adentro. Tener espacios abarrotados de cosas, de desorden, de cosas inútiles, de polvo, de acumular cosas que no ocupan más que un espacio maravilloso de nuestra vida nos desenfoca.

Cuando obtenemos un criterio claro de porque cada cosa ocupa el lugar que ocupa, uno gana mucha confianza en sí mismo. Poder darle el lugar y la importancia o no a las cosas, nos ayuda a ganar espacio en la vida en todos los niveles y a saber que deseamos y esperamos o no de eso.

¿Qué razón tiene acumular sin sentido? Y para qué llenarse de cosas que no solo no son parte de uno, sino que además nos desenfocan. La vida de quienes organizan sus espacios de manera completa, cambia profunda y drásticamente.

Tomar la decisión de donar, sacar o tirar objetos que nos acompañan hace años, nos hace empezar a dar sentido y criterio a muchas emociones. Poder sacarnos pesos familiares, bloqueos de personas que ocuparon nuestra vida y ya no lo hacen, ¿porque entonces seguimos aferrados? ¿Te preguntaste si eso hace que no avances en tu vida? 

Creamos o no, el afuera nos identifica mucho con nuestro adentro y más allá todavía, nos condiciona a la toma de decisiones que seguramente nos impiden avanzar en todos los planos de nuestra vida, amor, trabajo, amistades, profesión, etc.

Ordenar nos ayuda a una toma criteriosa de decisiones que impulsan nuestra vida.

Preguntarnos qué queremos tener de todo eso nos ayuda a saber que queremos en nuestra vida. El apego al pasado y el temor al futuro gobiernan y  representan con qué criterio tomamos decisiones en cada aspecto de nuestra vida, trabajo, relaciones, amistades, dinero, progreso.

Los objetos que poseemos son reales y son la toma de decisiones que hemos hecho y hacemos de nuestra vida, existen por la toma de decisiones que hemos realizado de ellas en nuestro orden de vida.

Si reconocemos porque ocupan ese lugar ya sea apego o temor entonces podremos decir que seremos capaces de ver nuestra vida con objetividad y reconocer que es para nosotros realmente importante y nos da alegría. Darle el lugar que merece a cada cosa hará que nos sintamos en paz y armonía con nuestras decisiones y emociones. 

Pon orden en tú casa exterior y tu templo interior te lo va a agradecer, no solo por la armonía sino porque todo tomara un nuevo orden en tu vida!


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Gaby Oxley

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