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La compra de una de las casas más exclusivas de Barrio Parque por parte del empresario estadounidense Peter Thiel volvió a poner en escena un mercado que desde hace tiempo funciona con una lógica distinta a la del resto del sector inmobiliario. En abril de este año, el cofundador de PayPal desembolsó alrededor de US$ 12 millones por una casa de aproximadamente 1.600 metros cuadrados, en una de las operaciones residenciales más importantes registradas en los últimos años en la Ciudad de Buenos Aires.
Más allá del monto, la transacción refleja cómo funciona el segmento del ultra lujo: la oferta es mínima, muchas operaciones nunca llegan al mercado y la identidad del barrio pesa tanto como las características de cada propiedad. “Quien compra en Barrio Parque no elige solamente una propiedad; elige una forma de vivir la ciudad”, resume Gabriela Goldzer, directora de Ocampo Propiedades en diálogo con Clarín Propiedades.
Con apenas unas 35 manzanas, calles arboladas, baja densidad, residencias históricas y una ubicación privilegiada entre parques, el MALBA, embajadas y algunos de los principales restaurantes de la ciudad, el barrio se consolidó como uno de los enclaves más exclusivos del país. Diseñado por Carlos Thays e inaugurado en 1912, el barrio ha logrado mantener su identidad y su estatus durante más de un siglo.
Para los especialistas, mientras en la mayoría de los barrios el precio explica el mercado, en Barrio Parque sucede lo contrario: primero pesa la exclusividad del lugar y recién después la cotización.
A diferencia de otros corredores premium de Buenos Aires, esta parte de Palermo Chico prácticamente no tiene posibilidad de crecer. La condición de Área de Protección Histórica restringe las nuevas construcciones y preserva la escala urbana que caracteriza al barrio. Esa limitación, lejos de jugar en contra, terminó convirtiéndose en uno de los principales factores que sostienen el valor de las propiedades.
“Existe una escasez estructural de inmuebles. Es un mercado pequeño, con una identidad urbana protegida y muy pocas posibilidades de incorporar nueva oferta. Esa combinación hace que conserve su atractivo incluso en contextos económicos cambiantes”, señala Goldzer.
La consecuencia es un mercado donde las propiedades verdaderamente diferenciales generan interés apenas salen a la venta. Incluso muchas operaciones se concretan de manera reservada, sin llegar a publicarse. Martín Pinus, fundador de Martín Pinus Real Estate, coincide en que la escasez es el principal factor que sostiene los valores. “En Barrio Parque no hablamos de un mercado masivo, sino de activos refugio. Las mansiones más emblemáticas pueden superar los US$ 5 millones y esos precios no responden a una burbuja, sino a la consolidación de inmuebles únicos”, explica.
En este segmento, el comprador ya no prioriza únicamente la superficie o la cantidad de amenities. Las casas de Barrio Parque conservan elementos difíciles de encontrar en desarrollos nuevos: fachadas señoriales, vitrales, molduras artesanales, pisos de madera originales, jardines de grandes dimensiones y una arquitectura inspirada en los barrios residenciales europeos.
Según los brokers consultados, la presencia de embajadas y consulados también aporta un nivel de seguridad poco habitual dentro de la Ciudad, otro de los aspectos más valorados por quienes buscan una residencia permanente.
Para Goldzer, durante los últimos dos años, la recuperación de los valores fue selectiva. “Las primeras propiedades en recuperar precio fueron las mejor ubicadas, con buena arquitectura, espacios exteriores, luz y excelente estado de conservación. Todavía vemos margen de crecimiento, aunque estará concentrado en los activos verdaderamente únicos”, sostiene.
El broker Francisco Bosch suele definir a Barrio Parque como “el José Ignacio de Buenos Aires”. La comparación no es casual. José Ignacio y Barrio Parque cuentan con aproximadamente las mismas dimensiones: unas 35 o 36 manzanas. Ambos comparten una baja densidad, una oferta muy limitada y una fuerte concentración de residentes de alto patrimonio.
En los dos casos, el prestigio del barrio hace base en el perfil de quienes viven allí y del estilo de vida asociado al lugar. Frente a otros barrios premium como Recoleta, Palermo o Belgrano R, Barrio Parque ofrece una combinación difícil de replicar: tranquilidad residencial, cercanía con el centro, abundante vegetación y una identidad arquitectónica muy homogénea. “Es un comprador que valora el tiempo, la privacidad, la arquitectura y la posibilidad de acceder a algo verdaderamente escaso”, afirma la directora de Ocampo Propiedades.
A diferencia de otros segmentos donde predominan los inversores, en Barrio Parque la demanda está liderada por usuarios finales. Empresarios, profesionales, familias de alto patrimonio y argentinos que alternan su residencia entre el país y el exterior conforman el perfil predominante.
También creció el interés de compradores internacionales, atraídos por la calidad de los activos y por valores que todavía resultan competitivos frente a otras capitales del mundo. “En los últimos dos años crecieron exponencialmente las consultas de compradores de Estados Unidos, Europa y Dubái, atraídos por el valor patrimonial de Barrio Parque, la calidad de vida y la estabilidad que hoy perciben en la Argentina”, afirma Pinus.
Aunque Barrio Parque está históricamente asociado a grandes residencias, en los últimos años comenzaron a surgir emprendimientos de ultra lujo que buscan responder a una nueva demanda: compradores que desean vivir en el barrio, pero en departamentos contemporáneos con seguridad, amenities premium, amplias terrazas y tecnología de última generación.
A diferencia de otros sectores de la ciudad, estos proyectos deben ajustarse a la normativa de protección histórica y preservación de la identidad urbana. Por eso, las construcciones nuevas son escasas y se tratan de edificios de baja escala, con un número reducido de unidades, altos estándares de calidad constructiva, materiales y terminaciones de primer nivel, y una arquitectura contemporánea que dialoga con el legado de las tradicionales casas y mansiones del barrio.
“Estos desarrollos aportan actualidad a Barrio Parque sin romper su dinámica y permiten la incorporación de nuevos compradores que buscan mantener la exclusividad de la zona”, explica Martín Pinus.
Para Gabriela Goldzer, ambos productos convivirán sin alterar la esencia del barrio. “Las casas mantienen un carácter irrepetible y los nuevos desarrollos incorporan una forma más contemporánea de habitar Barrio Parque”, concluye.
Con propiedades que pueden superar ampliamente los US$ 5 millones, operaciones reservadas y compradores que privilegian la preservación del patrimonio por sobre la rentabilidad inmediata, el barrio continúa siendo la referencia del mercado residencial de ultra lujo en Buenos Aires.
En un segmento donde la oferta casi no cambia y cada operación es excepcional, la escasez sigue siendo el principal motor del valor. “En Barrio Parque el valor no se explica por el costo de construcción, sino por la imposibilidad de reemplazo. Cada propiedad es una pieza única”, resume Pinus.