Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

“`html
Con el 15% de la oferta hipotecaria actual, una entidad privada se convirtió en un actor clave dentro del mercado
18 de mayo de 2026
18:22
4 minutos de lectura
Un banco privado entró al juego y se convirtió en la segunda entidad con mayor participación en el mercado hipotecario. Después de meses en los que el mercado hipotecario parecía tener solo un jugador que dominaba la escena, un banco privado comienza a ganar terreno y reconfigura el mapa del crédito UVA (Unidad de Valor Adquisitivo).
La escena actual del sistema hipotecario muestra una fuerte concentración del Banco Nación: en febrero, la participación del mayor banco público del país llegó al 95% en créditos otorgados. Sin embargo, entre marzo y abril se dio un nuevo fenómeno: el BBVA alcanzó casi el 15% de la oferta, dejando al BNA con el 80% y repartiendo el 5% restante entre el resto de entidades.
El movimiento no es menor; “que el crédito se concentre de esta manera en el BNA hace más difícil la recuperación”, explica Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria. “Las tasas difícilmente puedan bajar, de manera sostenible, del 6%. Es por eso que sigue siendo imprescindible la aparición de instrumentos como el FGS o el FAL, que permitan dar liquidez al mercado”.
En este contexto, el BBVA aceleró su estrategia hipotecaria y asegura haber acompañado a más de 4500 familias en el acceso a su vivienda durante 2025 y los primeros meses de 2026. Esta entidad fue la primera en mover la ficha tras las elecciones de octubre de 2025: bajó el interés para clientes con cuenta sueldo del 10,5% al 7,5% y replicó esa baja para monotributistas y responsables inscriptos, llevándola desde el 17% hasta el 7,5% más UVA. Esta tasa, por debajo del 10%, es significativa en un mercado acostumbrado a subas.
La jugada buscó ampliar el universo de potenciales tomadores en un contexto donde gran parte de la demanda proviene de compradores de primera vivienda. Según el banco, también comenzó a crecer el interés de profesionales independientes, históricamente relegados del crédito hipotecario.
“Consolidarnos como el banco privado líder en créditos hipotecarios UVA refleja el trabajo sostenido que venimos realizando para acompañar a más familias en el acceso a la vivienda”, señala Ricardo Castro, Head de Productos de Banca Minorista de BBVA en Argentina. Las líneas de crédito del banco tienen plazos de hasta 30 años y financiamiento de hasta el 80% del valor de la propiedad. Además, los clientes pueden sumar ingresos de familiares directos para ampliar su capacidad crediticia.
El crecimiento estuvo apoyado en mejoras digitales, nuevos simuladores online y acuerdos estratégicos, como el convenio reciente con la plataforma inmobiliaria Zonaprop.
Más allá de la reaparición de algunos bancos privados, el mercado hipotecario todavía muestra señales de enfriamiento. Abril cerró con una caída del 56% interanual en desembolsos, tocando su nivel más bajo desde octubre de 2024. Se otorgaron apenas US$122 millones, muy lejos de los US$280 millones registrados el mismo mes del año anterior, y 80% por debajo del pico de abril de 2018, durante el auge de los UVA, según el monitoreo de la consultora Empiria.
El volumen también queda lejos del pico de octubre, antes de las elecciones, donde se habían desembolsado montos 67% superiores a los actuales. En el acumulado de 2026, los bancos han otorgado US$655 millones en créditos hipotecarios, contra US$875 millones durante el primer cuatrimestre de 2025, lo que equivale a unos 3500 préstamos menos.
Mientras tanto, las tasas efectivamente desembolsadas siguen subiendo. En abril alcanzaron el 6,7%, el nivel más alto del actual ciclo hipotecario. El plazo promedio comenzó a achicarse y se ubicó en 24,7 años, más de un año menos que en enero. Actualmente, la tasa promedio ofertada ronda el 9,5% y en las últimas semanas no ha habido cambios significativos. “El problema es que esa estabilidad llega en medio de una caída generalizada de la demanda y de un ritmo de desembolsos que no logra despegar”, agrega González Rouco.
“`