Maricarmen: La historia de la mujer de 87 años desalojada en Madrid por un incremento de alquiler de 500 a 1650 euros

La mujer vivía en el mismo lugar desde 1956 y logró suspender tres veces el desalojo con el apoyo de sus vecinos

Maricarmen: La historia de la mujer de 87 años desalojada en Madrid por un incremento de alquiler de 500 a 1650 euros

¿Quién es Maricarmen, la mujer de 87 años que desalojaron en Madrid por subirle el alquiler de 500 a 1650 euros?

María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, es una pensionada de 87 años que este 23 de septiembre fue finalmente desalojada de su vivienda en el distrito madrileño de Retiro, en España, tras un cuarto intento de desahucio. Decenas de vecinos y activistas del Sindicato de Inquilinas se concentraron frente a la calle del edificio para acompañarla en el momento en que la policía acudió a ejecutar la orden, un caso que llevaba meses convertido en símbolo de la crisis de vivienda en España.

De acuerdo con lo conocido, Maricarmen vive en ese apartamento desde 1956, cuando su padre firmó el contrato de arrendamiento. Luego de la muerte de sus padres, ella se subrogó en esas condiciones.

¿Cómo inició el conflicto por la vivienda?

El edificio cambió de propietario en 2018 y terminó en poder de la empresa Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, una inmobiliaria dedicada a la compra y gestión de activos, que reclamó que el contrato no podía volver a subrogarse. La empresa le exigió un aumento del 275 %, es decir, hasta los 1650 euros mensuales, frente a los cerca de 500 que pagaba. Esta se convirtió en una cifra que ella no podía asumir con su pensión de 1350 euros. Sin embargo, la mujer nunca dejó de pagar sus rentas y continuaba desembolsando 500 euros al mes.

A última hora, apareció un donante anónimo, quien se comprometió a pagar lo que a Maricarmen le faltaba para completar el alquiler, pero la inmobiliaria Urbagestión no aceptó esta propuesta, según su abogada Beatriz Duro.

Los intentos de desalojo

La primera vez que intentaron sacarla de su hogar fue en octubre de 2025. Sin embargo, sus vecinos se movilizaron y lograron impedir que se concretara la salida. Un segundo intento se fijó para el 3 de junio de 2026 y también se aplazó, al igual que un tercero programado para el 24 de ese mismo mes.

Durante todo este proceso, el Comité de la ONU pidió suspender el procedimiento hasta que las administraciones garantizaran una alternativa de vivienda para Maricarmen, una petición que, según el Sindicato de Inquilinas, un juzgado de Madrid terminó desatendiendo.

Finalmente, el desalojo quedó fijado para este 23 de septiembre. Desde las 7:30 a.m., las autoridades acordonaron la zona y sobre las 10:45 de la mañana —hora Madrid, España— los agentes llegaron a la puerta del edificio de Maricarmen, entrando y sacando por la fuerza, incluso usando gas pimienta, a las personas que trataban de evitar que llegaran al apartamento de la mujer.

A la 1:05 de la tarde, Maricarmen salió en una camilla y se la llevaron en una ambulancia. De momento, fue trasladada al hospital por su delicada situación de salud y aún se desconoce dónde va a vivir a partir de hoy.

El respaldo que recibió durante meses

El caso de Maricarmen atrajo el apoyo de artistas y figuras públicas españolas como Rozalén, Ismael Serrano, Juan Diego Botto, Facu Díaz y Alberto San Juan, que participaron en manifestaciones y concentraciones organizadas por el Sindicato de Inquilinas frente a su vivienda. Activistas de esa organización incluso interrumpieron un acto de la ministra de Vivienda para exigir una solución a su caso.

Durante todo este proceso, el Comité de la ONU pidió suspender el procedimiento hasta que las administraciones garantizaran una alternativa de vivienda para Maricarmen. Maricarmen, quien tiene reconocido un 50% de discapacidad, había rechazado las alternativas como un lugar en una residencia pública o un piso tutelado —vivienda compartida donde residen personas que necesitan apoyo o supervisión profesional—, los cuales han sido ofrecidos por los servicios sociales. Por su parte, ella insiste en que la única alternativa aceptable es seguir en la casa donde vivió toda su vida.

Fuente: EL TIEMPO (GDA)

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