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La saturación de la oferta turística y los altos costos operativos están empujando a cada vez más inversores hacia el alquiler para estudiantes. ¿Qué barrios muestran hoy la mejor rentabilidad?
Buenos Aires se ha consolidado como el principal destino estudiantil de América Latina, según un estudio privado. Durante años, Airbnb fue uno de los negocios más rentables del mercado inmobiliario porteño. Sin embargo, ese escenario ha comenzado a cambiar en la ciudad. Mientras el alquiler turístico muestra señales de saturación en zonas tradicionales, cada vez más inversores están observando el segmento estudiantil por su mayor estabilidad, menor rotación y costos operativos más bajos.
La Ciudad de Buenos Aires se ha posicionado como el principal destino de estudios de América Latina, según el Ranking QS de las Mejores Ciudades Estudiantiles 2026, donde ascendió 10 puestos y se encuentra en el lugar 32 a nivel global. Cada año, alrededor de 200.000 estudiantes del interior y del exterior llegan a Buenos Aires, generando una demanda sostenida de alojamiento flexible.
Núñez, Villa Urquiza y Coghlan son algunas de las zonas con mayor potencial para la renta estudiantil.
El mercado de alquileres temporarios en Buenos Aires, que cuenta con aproximadamente 24.267 unidades activas, atraviesa una etapa de reequilibrio. Si bien el alquiler turístico ha ofrecido históricamente una renta bruta potencial superior, los analistas observan señales de saturación en zonas como Palermo Soho.
Para Martín Flachsland, gerente de Marketing de Estudio Kohon, “el turismo internacional ha mostrado señales de saturación en zonas tradicionales como Palermo, donde el volumen de oferta es altísimo”. Ante este escenario, la demanda estudiantil se presenta como un “punto medio” que combina una renta superior al alquiler tradicional con un riesgo operativo significativamente menor al de las plataformas tipo Airbnb.
Daniel Bryn, analista del mercado inmobiliario de Zipcode, refuerza esta tendencia al explicar que, aunque el alquiler temporario turístico tiene una renta bruta estimada del 7,39% anual frente al 6,57% del tradicional, esa diferencia se diluye al descontar gastos de gestión hotelera. “El alquiler a estudiantes es el punto medio que muchos propietarios están empezando a mirar: no tiene la rentabilidad explosiva prometida por Airbnb, pero tampoco tiene su nivel de desgaste”, indica.
Uno de los mayores atractivos del público universitario es la estabilidad de los contratos, que suelen alinearse con el ciclo lectivo de 9 a 12 meses. Esta menor rotación impacta directamente en la estructura de costos del propietario.
Juan Puppo, fundador y CEO de Wanna Colive, destaca: “La menor rotación mejora directamente la rentabilidad al reducir costos de limpieza, mantenimiento y comercialización”. Un residente de co-living permanece un promedio de 9 meses, lo que permite sostener una ocupación superior al 85%, difícil de alcanzar en el segmento puramente turístico.
Bryn detalla que un estudiante evita el desgaste típico del alquiler por noche, como los constantes procesos de check-in y check-out. Además, Puppo subraya que “operar con estadías largas permite captar clientes directamente, sin depender de plataformas turísticas tipo Booking o Airbnb.” Esta eficiencia estructural convierte al segmento en una de las bases más sólidas para los portafolios de inversión inmobiliaria actuales.
La elección del barrio es determinante para asegurar el éxito de la inversión. Aunque Palermo y Recoleta mantienen su liderazgo histórico por oferta cultural y gastronómica, la rentabilidad en estas zonas tiende a comprimirse por sus precios altos. “Los mejores márgenes no aparecen en los barrios más aspiracionales, sino en aquellos donde el ingreso es lógico y la demanda está sostenida”, menciona Carpanelli, señalando zonas como Centro, San Telmo, Balvanera y Almagro.
Federico Akerman, director de Terres, también identifica oportunidades de inversión en barrios como Almagro, Balvanera, Barracas y Boedo. El corredor de Núñez, Villa Urquiza y Coghlan es visto como el área con mayor potencial: “Núñez está a pasos de Ciudad Universitaria, la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de Belgrano”, señala Puppo.
Flachsland destaca el surgimiento de una “microzona” en el límite entre Palermo y Almagro que logra el equilibrio perfecto entre cercanía a las facultades, vida urbana y conectividad superior. El mercado se está moviendo hacia barrios con alta densidad académica y precios de compra que permiten una ecuación de renta más saludable.
El perfil del estudiante moderno modifica los requerimientos de las unidades. Hoy se demanda un “ecosistema completo”. Los expertos coinciden en que la funcionalidad real prima sobre las amenidades aspiracionales. Entre los servicios más valorados se encuentran un buen Wi-Fi, un escritorio cómodo y laundry.
“Hoy el estudiante no alquila solo metros cuadrados: busca practicidad, tiempo y una experiencia de vivienda resuelta”, dice Puppo.
El desplazamiento parcial del turismo internacional por el segmento estudiantil no es un fenómeno meramente coyuntural. Representa un cambio profundo en la forma en que los jóvenes consumen vivienda y en cómo los inversores gestionan sus activos. Bryn advierte que, “la tendencia hacia la vivienda flexible para nómadas digitales y estudiantes es estructural y no va a desaparecer”.
Con una demanda constante, una rentabilidad estable y una oferta que comienza a profesionalizarse a través de modelos de co-living y proyectos diseñados a medida, el mercado de departamentos temporales para estudiantes se posiciona como el eje de crecimiento más sólido para el real estate porteño en los próximos años.
Fuente: Rocío Bravo – Ver nota original