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MÁS LIVIANOS, EFICIENTES Y SUSTENTABLES, ESTOS SISTEMAS REDUCEN EL IMPACTO AMBIENTAL Y REDEFINEN LA EXPERIENCIA DE HABITAR LOS ESPACIOS.
16 de agosto de 2026 | 19:02
El cambio no es solo visual, también transforma la forma de construir y de vivir.
Durante años, el ladrillo y el hormigón fueron los pilares de la construcción tradicional. Sin embargo, el panorama global está cambiando: la búsqueda de eficiencia energética, la reducción de la huella de carbono y el uso de materiales renovables están impulsando una nueva forma de construir. En ese contexto, materiales como el bambú o la madera aparecen como una alternativa sustentable y versátil, capaz de transformar tanto la estética como el funcionamiento de las obras.
Este cambio no solo responde a tendencias internacionales, sino también a la necesidad local de repensar los modos de producción, los costos y la relación entre arquitectura y entorno.
En la Argentina, la construcción siempre estuvo marcada por el protagonismo del ladrillo y el hormigón, materiales asociados a la seguridad y la durabilidad. Pero las nuevas demandas ambientales y la necesidad de optimizar recursos están impulsando un cambio de paradigma. Cada vez más proyectos locales comienzan a explorar alternativas sustentables.
“Hoy la construcción sigue siendo muy artesanal. El sistema Mass Timber, que incluye tecnologías como la madera contralaminada (CLT) o la laminada encolada (Glulam), propone todo lo contrario: un proceso industrializado, más preciso y profesional”, explica Santiago Peña Fiorda, cofundador y director creativo de Experiencia Dogma, el primer estudio de arquitectura y urbanismo media-driven del país.
El interés de los desarrolladores por este tipo de construcción comienza a crecer. En la Argentina, el avance hacia este modelo de construcción parece ser más lento que en el resto del mundo: aún faltan normas que acompañen el cambio, inversión e impulso cultural para abandonar la lógica artesanal que domina al sector. El principal obstáculo para los argentinos es la falta de normativa. “En Uruguay y Chile ya se usa este sistema, pero acá todavía no está regulado. Los códigos siguen pensados para otra época”, explica el arquitecto.
Según explica Peña Fiorda: “La innovación se convirtió en un valor competitivo dentro del mercado, y los primeros en incorporar estas tecnologías serán los proyectos de alta gama”. Con el tiempo, se espera que el modelo se expanda hacia viviendas familiares y desarrollos de menor escala.
Para el arquitecto, “el cambio es inevitable”. Considera que la Argentina cuenta con el potencial, los recursos y el conocimiento necesarios para sumarse a esta transformación, aunque todavía falta decisión y una mayor profesionalización del sector. Desde su mirada, la arquitectura sustentable ya “no es una tendencia pasajera”, sino el camino hacia el futuro de la construcción.
Este tipo de construcción ofrece múltiples beneficios:
Por Brenda Escudero
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