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A solo dos cuadras del mar, en Puerto Madryn, un edificio residencial de ocho pisos rompe con la arquitectura tradicional de la ciudad por una característica particular: está inspirado en el cubo Rubik. Se trata de QUBE, un proyecto que toma como punto de partida el clásico rompecabezas tridimensional y lo traslada a la arquitectura. Sus volúmenes, que se desplazan y sobresalen unos sobre otros, buscan recrear el aspecto del popular juego y, al mismo tiempo, generar espacios funcionales para quienes viven allí.
El edificio fue el primero de una serie de proyectos de arquitectura lúdica desarrollados por Mauricio Oporto y Josefina Diez, dueños del estudio Oporto Diez Arquitectos, quienes comenzaron a utilizar juegos conocidos mundialmente como inspiración para diseñar edificios. “La arquitectura lúdica en la Argentina y en el resto del mundo todavía no está muy desarrollada. En Madryn lo hacemos hace años”, explica Oporto.
Las ballenas, los acantilados y el mar son tres grandes atributos que distinguen a Puerto Madryn de muchas de las ciudades argentinas. Sin embargo, la naturaleza no es su único diferencial. La urbe chubutense, de 140.000 habitantes, está atravesando un fenómeno arquitectónico peculiar: edificios con forma de juegos de mesa o videojuegos se están colando entre las tradicionales torres y casas del centro, convirtiéndose en un nuevo atractivo para vecinos y turistas.
¿El objetivo del estudio? Usar juegos que todo el mundo conoce, como el cubo Rubik, el Jenga, el Tetris o el dominó, y convertirlos en edificios de altura. De esta manera, lograron que sus edificaciones se vuelvan monumentos de la ciudad austral. “Todo el mundo jugó al Tetris, pero cuando lo ves materializado, con piezas perfectas que desafían la gravedad y vuelan seis metros hacia un lado y otro, se convierte en un hito”, sostiene Oporto.
EL CUBO RUBIK QUE DIO ORIGEN A TODO
El arte es una de las guías fundamentales de la arquitectura. Y, para los arquitectos, al igual que para el resto de los artistas, el lienzo en blanco puede convertirse en el peor enemigo. Oporto lo resume con una frase: “Cuando no tenés una idea clara, podés hacer miles de proyectos y ninguno te va a cerrar”.
Entonces, vale preguntarse: ¿de dónde surgió la inspiración para crear un edificio basado en un cubo Rubik? QUBE, un edificio residencial de ocho pisos, inspirado en el cubo mágico, ubicado a solo dos cuadras de la playa.
La idea llegó del lugar menos pensado: una pared de su casa, que estaba revestida con adoquines de pórfido —una piedra natural de origen volcánico— que sobresalían de la superficie. “Era la forma perfecta. Desde que lo vi, me inspiré y todo fluyó”, recuerda.
De esa inspiración nació QUBE, el edificio residencial que marcó el comienzo de una saga. A partir de ahí, según explica Oporto, surgió una pregunta: ¿qué otro juego se puede materializar en un edificio? El Tetris se presentó como la figura ideal. “En el juego hay distintas formas, que se encastran de una manera que generan situaciones visuales pero también favorables para vivir”, explica sobre el edificio de ocho pisos.
El siguiente es el edificio Jenga, ubicado en el sur de Puerto Madryn y con finalización prevista para noviembre de este año. Allí, módulos de seis metros parecen ‘desafiar la gravedad’. La saga continuará con Dominó, un edificio de oficinas que, según Oporto, será “el que más fielmente represente el juego”, ya que el basamento estará compuesto por enormes fichas de dominó.
DEL JUEGO A LA FUNCIONALIDAD
Aunque el impacto visual es uno de los motores del estudio, los arquitectos aseguran que la prioridad sigue siendo el usuario. “Cuando uno hace sobresalir un volumen tres metros sobre la nada —como una sala de estar— se genera una terraza al de arriba de 3 x 3,50 metros”, explica Oporto. Por eso, asegura, dejaron de pensar en el balcón tradicional: el propio juego de volúmenes crea espacios exteriores con una riqueza espacial mucho mayor.
Estas formas hacen que ningún piso sea igual al otro. “Desde lo morfológico y funcional ya es un quilombo”, remarca entre risas. Mauricio Oporto y Josefina Diez son los dueños del estudio Oporto Diez Arquitectos.
Los materiales utilizados incluyen ladrillo a la vista, hormigón y pintura blanca, que predominan tanto en las fachadas como en los interiores, ya que resisten mejor el aire salino y la intensa exposición al sol patagónico, además de reforzar la estética minimalista que caracteriza al estudio.
ARQUITECTURA LÚDICA, UN CONCEPTO
Para Oporto, la arquitectura lúdica “no es una simple búsqueda estética”, sino que la considera una declaración de principios y un concepto para reforzar. “Al llevar los juegos a la realidad constructiva, rompimos el prejuicio de que lo disruptivo no es funcional”, señala el arquitecto, quien no esconde su emoción.
Sin buscarlo, el video de una de sus intervenciones se viralizó en redes sociales y llegó hasta China, logrando un premio a la Mejor Intervención Artística en un concurso digital de ese país. “Hoy me escribió un estudiante de arquitectura y me preguntó si puedo pasarle material del Jenga”, cuenta Oporto y se emociona.
Ante la pregunta de si la saga continuará, no lo duda: “Es un camino que empezó y que no va a parar”. ¿Su próximo proyecto? Todavía está analizando los juegos. Pero hay uno que llamó su atención: “Tengo ganas de hacer un puzzle”, concluye.
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