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En un mercado inmobiliario que cambia constantemente, saber cuál es la operación que más conviene en el contexto actual es clave.
17 de abril de 2026
La decisión entre alquilar o comprar en la Argentina se encuentra en un punto de inflexión, marcada por la estabilización de precios de venta de las unidades usadas (0,4% en el primer trimestre, de acuerdo a Zonaprop), una suba en los alquileres que llegó al 9,6% en el mismo período y un pequeño intento de reacomodamiento a la baja en las tasas de los créditos hipotecarios UVA por parte de algunos bancos.
Para millones de argentinos, comprar una vivienda no solo es una de las decisiones financieras más importantes en su vida, sino que el sueño de la casa propia sigue dependiendo de una sola palabra: el crédito hipotecario. Cuando esto no sucede, las únicas respuestas posibles son la compra en efectivo -para quien tiene el dinero- o seguir alquilando.
A pesar de que los créditos hipotecarios UVA volvieron al mercado en 2024, desde mediados de 2025 las tasas de interés de los préstamos bancarios subieron fuertemente -por encima del 10%-, impactando directamente en el bolsillo de los posibles tomadores. Sin embargo, desde principios de este año, algunos bancos comenzaron a bajar su interés por debajo de ese 10%, lo que puede ser una buena señal para el mercado hipotecario.
El crédito en Argentina “aparece y desaparece”, advierte Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria. Un ejemplo claro es el de quienes en 2018 decidieron esperar a que las tasas de los préstamos UVA bajaran más, y terminaron perdiendo la oportunidad por seis años.
Es fundamental entender que, mientras más baja sea la tasa, más accesible es el préstamo. A partir de intereses menores, califica más gente, pero al subir, aumenta el filtro inicial. Para acceder a un crédito hipotecario, la cuota inicial no debe superar el 25% de los ingresos del solicitante o del grupo familiar, aunque en algunos bancos, la relación cuota-ingreso puede ser del 30%.
Los créditos hipotecarios ajustados por UVA surgieron en abril de 2016. Su principal característica es que la cuota se ajusta por la inflación, lo que puede resultar atractivo al inicio, pero representa un riesgo alto en una economía con historia inflacionaria.
“Los que tomaron un crédito UVA en aquella primera etapa, por la alta inflación, vieron cómo sus cuotas iniciales pasaban del 25% de sus ingresos a representar hasta un 40%”, explica José Rozados, director de Reporte Inmobiliario.
La elección entre comprar y alquilar no solo depende del valor inicial de las cuotas, sino también de factores como la estabilidad laboral, el monto inicial necesario (del 25% al 35%, dependiendo del banco) y la proyección a largo plazo (de 15 a 30 años) de lo que se quiera adquirir como vivienda.
Un ejemplo concreto tomando la cuota de un crédito hipotecario UVA y de un alquiler en la ciudad de Buenos Aires sería el siguiente:
Es importante aclarar que al hacer la cuenta tomando como referencia la tasa del Banco Nación, que es hoy la entidad que tiene la mayor parte del mercado hipotecario, la ecuación cambia. En este caso, el interés es del 6%, por lo que la cuota inicial para un préstamo de $100.000.000 a pagar en 20 años sería de $716.431, similar a la del alquiler promedio de un monoambiente e inferior al de un dos ambientes.
La respuesta corta es: si se tienen los ahorros y la idea es quedarse en la propiedad a largo plazo, la compra se vuelve atractiva, pudiendo calificar para un crédito hipotecario UVA, lo que permite financiar la vivienda propia en lugar de pagar un alquiler que, al igual que el préstamo, aumenta por inflación.
Para González Rouco, “si se quiere comprar y existe la posibilidad, se debe sacar el crédito cuando está disponible”.
Conviene si:
Conviene si:
La respuesta a la pregunta depende de varios factores:
En conclusión, la decisión final dependerá de las circunstancias particulares de cada persona o familia, su situación financiera y sus objetivos a largo plazo. Evaluar cuidadosamente ambas opciones y, de ser posible, asesorarse con un experto financiero es fundamental para tomar la mejor decisión en este escenario incierto.
Fuente: LA NACION – Ver nota original