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LA POBLACIÓN JOVEN ES LA QUE MÁS AFECTADA SE VE CON LA CRISIS HABITACIONAL
29 de junio de 2026
06:54
Manuela Viñales
Federico González Rouco realizó un estudio exhaustivo sobre la problemática de la vivienda en el país. Según sus declaraciones, “hay 5,7 millones de hogares con déficit habitacional” y esto es un tema que merece atención urgente. Junto a Gustavo Llambías, encabezan el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda, una iniciativa de la AEV (Asociación de Empresarios de la Vivienda) y la CEDU (Cámara Empresaria y Desarrolladores Urbanos).
El nuevo organismo surge con el objetivo de generar información confiable, sistematizada y periódica para entender en profundidad los problemas habitacionales del país. Durante la Exposición Internacional de la Construcción y Vivienda (BATEV), Llambías recordó que en 2012 se presentó el programa Procrear con la promesa de construir 200.000 viviendas en dos años, un “completo disparate”, según sus propias palabras.
En Argentina se construyen 200.000 viviendas nuevas por año, y el sector privado produce alrededor del 80%, mientras que el Estado contribuye con entre el 10% y el 20%. “Ninguna política pública puede generar un aumento del 50% en la producción de un año para otro”, enfatizó González Rouco, subrayando la importancia de trabajar con datos fiables y realistas.
Una mirada federal al déficit habitacional
El Observatorio busca analizar la situación habitacional desde una perspectiva federal, reconociendo que “Argentina es un país muy heterogéneo y requiere ser analizada con todas sus diferencias”, afirmó González Rouco. Se busca producir información en regiones donde actualmente existe poca evidencia estadística.
El economista también hizo hincapié en la necesidad de abordar el acceso a la vivienda desde una perspectiva más amplia, considerando el mercado inmobiliario junto a variables demográficas y sociológicas. “Para que haya acceso a la vivienda tiene que haber viviendas a las que acceder y personas y familias que puedan acceder”, resumió.
El déficit habitacional en números
En 2025, el 38,7% de los hogares, es decir, 5,7 millones, vive con déficit habitacional. Esto implica que cuatro de cada diez hogares presenta algún tipo de déficit. Este porcentaje no es nuevo, ya que durante la última década se ha mantenido relativamente estable, oscilando entre el 42% y el 37%. Sin embargo, la información relevante surge al analizar los cambios en la composición de ese déficit.
Por un lado, influyen modificaciones metodológicas vinculadas a la forma en que se realizan los relevamientos. Por otro lado, deben considerarse factores como la migración interna, cambios en los hábitos de consumo y transformaciones en la forma de habitar que dejó la pandemia.
Desagregando el déficit habitacional
Del déficit habitacional de casi 39%, se observa que:
– El 7% de los hogares presenta problemas de acceso a servicios básicos.
– El 21% de las viviendas requieren mejoras o ampliaciones, aunque estructuralmente son utilizables.
– El 9,7% de las viviendas se encuentran en zonas inundables o próximas a basurales.
“El principal problema habitacional son las personas que viven en viviendas que son mejorables, pero que no tienen cómo mejorarlas”, apuntó González Rouco.
La situación de los jóvenes
La crisis habitacional afecta de manera desproporcionada a los jóvenes. “Son el segmento etario con mayor déficit habitacional”, afirmó el economista. En Argentina, aproximadamente siete millones de personas tienen entre 25 y 35 años, y de ese total, 2,5 millones todavía residen con sus padres o abuelos. “Me cuesta creer que esa cantidad de personas diga: me encanta llegar a casa después del laburo y vivir con mis viejos”, resumió.
Dentro de este grupo, 1,2 millones viven en hogares con déficit habitacional, mientras que 1,3 millones lo hacen en viviendas sin déficit. González Rouco estimó que si la economía argentina continúa consolidándose y el crédito hipotecario se expande, en aproximadamente dos años, unos 500.000 jóvenes saldrán a buscar viviendas. “No sé si el sector está preparado para esa cantidad”, reflexionó.
El caso de los hogares inquilinos
Los hogares inquilinos presentan menores niveles de déficit habitacional que los propietarios. “Es natural porque si podés alquilar, tenés un margen de decisión mayor”, explicó el economista. Esta realidad se vincula con el desarrollo económico: las regiones con un mercado de alquileres más dinámico suelen ser las que tienen mejores niveles de desarrollo. “Es necesario fomentar el mercado de alquileres, no ir en contra”, remarcó.
¿Qué soluciones se proponen?
A simple vista, la solución parece fácil: construir más y mejores viviendas. Sin embargo, el desafío es mucho más complejo. “Solo teniendo en cuenta el déficit, hacen falta 1,5 millones de viviendas”, advirtieron desde el Observatorio.
Sin embargo, el número continúa en aumento al incorporar otros factores: se requieren alrededor de 500.000 viviendas adicionales para responder a la demanda potencial de jóvenes, 400.000 para reducir el hacinamiento, y un número aún mayor considerando la migración interna.
Para González Rouco, la clave es el financiamiento: “No me refiero al crédito hipotecario para comprar un dos ambientes, sino a algo más profundo”. Destacó el rol del mercado de capitales en esta problemática. “Gran parte de los problemas de las políticas de vivienda ha sido pensarlo como algo separado del mercado de capitales”, explicó.
La metodología del Observatorio
La metodología es uno de los principales diferenciales del Observatorio. “Siempre se midió el déficit habitacional en dos dimensiones: cualitativa y cuantitativa, pero sin una metodología estandarizada”, explicó el economista. El nuevo sistema incorpora cuatro dimensiones de análisis:
1. **Déficit cuantitativo básico**: evalúa si la vivienda es habitable, en términos de materialidad.
2. **Déficit cuantitativo ampliado**: analiza si se necesita una vivienda nueva, no solo por la materialidad, sino por el contexto en el que habitan, como zonas inundables o basurales.
3. **Déficit cualitativo básico**: contempla viviendas que requieren mejoras o ampliaciones, aunque su estructura sea recuperable.
4. **Déficit cualitativo ampliado**: incorpora carencias de servicios básicos, como agua potable, baño o desagües.
A través de estas técnicas, los encargados del Observatorio podrán elaborar informes trimestrales que permitirán monitorear la evolución del déficit habitacional casi en tiempo real.
Para más detalles, podés ver la nota original.