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VIRASORO, PALANTI Y SORTAIS, ENTRE OTROS, HAN DEJADO SU HUELLA EN LA CIUDAD CON ALGUNAS OBRAS EMBLEMÁTICAS
* 21 de abril de 2026
* 17:26
* Tiempo de lectura: 8 minutos
La arquitectura de Buenos Aires de principios de siglo cuenta con joyas porteñas dignas de conocer y disfrutar. La arquitectura de Buenos Aires es uno de los grandes encantos de la ciudad. Muchas veces, es más reconocida por quienes la visitan que por sus propios residentes, quienes están sumidos en sus rutinas y más preocupados por llegar a algún lugar que por detenerse a contemplar. Sus edificios más emblemáticos fueron diseñados por arquitectos de renombre. Algunos fueron residencias, otros sedes institucionales y otros, verdaderos manifiestos formales. Todos ellos permiten leer cómo ha evolucionado la metrópoli a lo largo del siglo XX.
En un barrio dominado por casonas afrancesadas, con residencias exclusivas y embajadas, la vivienda de Victoria Ocampo sigue llamando la atención por su blancura geométrica y su modernidad temprana. El reconocido Alejandro Bustillo diseñó una casa que rompía con todo lo que la rodeaba, y ese gesto aún se siente al caminar por la esquina del coqueto Barrio Parque, ubicada en Rufino de Elizalde 2831.
La escritora le encomendó la construcción de la casa a Bustillo en 1928 y la vendió en 1940 cuando se mudó a Villa Ocampo, la casa de verano de su familia en Béccar. La obra fue alabada por el célebre arquitecto Le Corbusier cuando visitó el país en 1929, invitado por Victoria. La propiedad fue declarada Monumento Histórico Nacional y es sede del Fondo Nacional de las Artes desde 2006.
Obra de Martín Noel, es uno de los mejores ejemplos del estilo neocolonial porteño. Su patio, sus galerías y su ornamentación hispanista condensan una época en la que Buenos Aires buscaba una identidad arquitectónica propia. El jardín secreto, repleto de olivos, ombúes y palos borrachos, acompañado por las flores de malvones, jazmines y rosales, les da la bienvenida a sus visitantes en un entorno que parece salido de un cuento de hadas.
También conocido como Palacio Noel, está ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen 1420 y alberga el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.
Una pieza doméstica de principios del siglo XX que conserva su carácter original. Su fachada, discreta pero elegante, es un recordatorio de la transición entre el academicismo y las nuevas corrientes que empezaban a llegar a la ciudad. La casa fue construida hace un siglo para su familia y Virasoro se convirtió en un pionero del estilo Art Decó en Buenos Aires. La casa fue declarada Monumento Histórico Nacional y como sitio de valor cultural por la Legislatura porteña.
Diseñado por los arquitectos franceses Paul Pater y Albert Pio, es uno de los palacios más representativos de la aristocrática calle Alvear. Su estilo francés academicista y su escala imponente lo convierten en un punto clave del corredor diplomático, sobre la avenida Alvear 1637. Actualmente es el edificio de la Nunciatura Apostólica y ha sido habitado por varios presidentes, desde Marcelo T. de Alvear hasta Juan D. Perón.
Virasoro proyectó este edificio que combina teatro, museo y residencia para artistas. Su fachada verticalista y su ornamentación geométrica lo vuelven inconfundible en la avenida Santa Fe 1243. Desde su apertura, en 1927, sigue funcionando como alojamiento para actores.
Residencia aristocrática convertida en sede ceremonial de Cancillería, el Palacio San Martín es una obra donde Christophersen desplegó un academicismo francés de gran refinamiento. Ubicado en Arenales 761, fue diseñado para Mercedes Castellanos de Anchorena en 1905 y se convirtió en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en 1936.
Un edificio ecléctico con torre, vitrales y una ornamentación exuberante que refleja el auge editorial de principios del siglo XX. Fue adaptado al terreno porteño por los ingenieros Carlos Agote y Alberto Gainza y fue declarado Museo Histórico Nacional en 1955.
El palacio presidencial es una síntesis de estilos italianizantes y academicistas. Inaugurado oficialmente en 1898, su arquitectura monumental y su color característico la convierten en una de las fachadas más reconocibles del país.
Inspirado en la Divina Comedia, el Barolo es un edificio cargado de simbolismo. Inaugurado en 1923, fue el más alto de la Ciudad hasta 1930 y fue pionero en el uso de hormigón armado.
El palacio privado más grande del país, hoy sede del Círculo Militar. Inaugurado en 1914, es un ejemplo del lujo francés aplicado a la arquitectura porteña.
Para más detalles sobre estas joyas escondidas de la ciudad, visitá la nota original.
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