
Vaca Muerta: El negocio que permite invertir desde US$1000 y deja una renta que puede alcanzar el 12% anual en dólares
Es el primer fideicomiso financiero inmobiliario con oferta pública aprobado por la CNV.
Vaca Muerta es hoy el activo más estratégico del país. Con reservas no convencionales entre las más grandes del mundo, ha pasado de ser una promesa a convertirse en un motor concreto de empleo y actividad. Pero este avance no solo se traduce en energía; también impulsa la demanda de infraestructura, servicios y, sobre todo, metros cuadrados.
En este contexto, Añelo, la localidad que sirve de base a los yacimientos de Vaca Muerta, está experimentando una expansión acelerada. Actualmente, cuenta con más de 10.000 habitantes permanentes, además de una gran cantidad de trabajadores temporales que fluctúan entre 25.000 y 35.000 diarios. Para 2032, se proyecta que la población podría alcanzar los 50.000 habitantes.
El boom de Vaca Muerta ha disparado un mercado de alquileres con rentabilidades en dólares que pueden superar el 12% anual. Esto no es casual, ya que las empresas petroleras requieren alojar personal de manera continua y con estándares específicos, reduciendo así la vacancia a niveles mínimos. Neuquén capital y su área de influencia consolidan un crecimiento sostenido, impulsado por la infraestructura energética.
Hoy, según Lucas Salvatore, presidente de Idero, “la energía, el campo y la minería son los tres portaviones del país, y desde el real estate hay una oportunidad de subirse a ellos”. En Añelo, el modelo de alquiler es distinto al tradicional; aquí, el inquilino es la empresa, que alquila unidades para que sus operarios trabajen en la extracción del petróleo. Este servicio llave en mano incluye la gestión de contratos y el equipamiento de las casas.
Otra novedad es que las propiedades se construyen a través de un sistema modular, lo que permite mayor velocidad de ejecución. Ahora, existe la posibilidad de invertir en el mercado inmobiliario de Añelo desde US$1000.
Cómo invertir en Vaca Muerta
Una de las opciones recientes es el fideicomiso financiero inmobiliario “Espacio Añelo”, impulsado por Idero. Este fideicomiso propone invertir desde US$1000 en activos ya construidos y alquilados, apuntando al segmento corporativo con departamentos operativos que generan renta desde el inicio, con contratos en dólares y ocupación plena.
El fideicomiso invertirá en 20 departamentos de 52 m², ubicados en el Edificio 2 del complejo, destinados al alquiler temporario para empresas multinacionales petroleras.
Los edificios cuentan con certificación de construcción sustentable, se fabrican en una planta y, al ser modulares, pueden ser trasladados si en el futuro Vaca Muerta deja de ser rentable. Este modelo es esencial, ya que permite a los inversores obtener ingresos desde el alquiler, que rondan los US$2400 mensuales por unidad, además de una eventual venta futura.
La rentabilidad estimada varía entre el 8% y el 12% anual en dólares, superando el promedio del mercado residencial en Buenos Aires. Además, los Certificados de Participación (CP) podrán tokenizarse, lo que implica que pueden ser representados digitalmente, según lo dispuesto por la Comisión Nacional de Valores (CNV). Este es el segundo proyecto tokenizado con oferta pública del país y el primero en Vaca Muerta.
El fideicomiso tiene oferta pública autorizada por la CNV, permitiendo operar los certificados en el mercado secundario y sumando liquidez. Además, contará con un fondo de liquidez equivalente al 3% de la colocación, destinado a brindar liquidez a aquellos inversores que deseen vender su CP en el mercado secundario.
“Desarrollamos, construimos y operamos en Añelo desde hace más de cinco años. Actualmente, tenemos 340 plazas en operación con 100% de ocupación y proyectamos construir más de 30 edificios que sumarán 3000 plazas hacia 2032”, afirma Salvatore. Este fideicomiso busca “democratizar el acceso al negocio del real estate en la zona”.
Con una inversión aproximada de US$15 millones, la desarrolladora de construcción sustentable ha iniciado la construcción de un complejo de edificios que suman 6000 m², donde también gestionan los alquileres y transfieren la renta neta al bolsillo del inversor.
Para más información, podés leer la nota original en LA NACION.
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