
“`html
Trámites que requieren escribano y se pueden hacer desde el celular con la misma validez y seguridad que en persona
CADA VEZ ESTÁ MÁS DESARROLLADA LA CREACIÓN DE PLATAFORMAS NOTARIALES DIGITALES QUE PERMITEN UN ACCESO REMOTO CON LA MISMA VALIDEZ Y SEGURIDAD QUE SI LO HACE DE FORMA PRESENCIAL.
Hoy, que la tecnología ha transformado nuestra manera de vincularnos y trabajar, los escribanos y escribanas no podemos quedarnos atrás, ofreciendo respuestas concretas a las nuevas necesidades de la sociedad.
La función notarial, tradicionalmente relacionada con la presencialidad, sigue siendo crucial: brindar seguridad jurídica, garantizar la autenticidad de los actos y resguardar la voluntad de las partes. Sin embargo, los avances tecnológicos han ampliado nuestras posibilidades, permitiendo mayor agilidad y eliminando distancias sin sacrificar certezas.
Hoy podemos afirmar que la escribanía digital es una realidad. El desarrollo de plataformas notariales digitales permite al ciudadano acceder a estos servicios de manera remota, con la misma validez y seguridad que si lo hiciera personalmente.
A través de estas herramientas, es posible en pocos minutos y sin necesidad de presencia física, firmar contratos, aceptar reservas, otorgar autorizaciones de venta, suscribir locaciones o comodatos, e incluso gestionar las autorizaciones de viaje para menores. Uno o varios otorgantes pueden participar desde distintos lugares, con la intervención directa del escribano, quien valida la identidad, capacidad y voluntad de las partes.
La documentación certificada —títulos, estatutos, partidas o planos— puede generarse y circular en formato digital, facilitando múltiples operaciones y reduciendo significativamente los tiempos.
Este proceso de transformación no implica una sustitución del rol notarial, sino que lo fortalece. La incorporación de tecnología se combina con los más altos estándares de seguridad informática y con el elemento esencial que distingue a la función: la intervención del escribano como garante de la legalidad y certeza jurídica.
De este modo, se logra un equilibrio necesario entre innovación y confianza. Se optimizan procesos, se reducen costos asociados a tiempos y traslados, y se agiliza el funcionamiento de sectores clave, como el inmobiliario, sin resignar el resguardo de los derechos de las personas.
Porque si bien la forma en que se instrumentan los actos puede evolucionar, hay un principio que permanece inalterable: la seguridad jurídica no es negociable. Y es precisamente en este punto donde el notariado, aun en entornos digitales, continúa cumpliendo un rol central.
El desafío hacia adelante es profundizar este camino, acercando herramientas que simplifiquen la vida de los ciudadanos, sin perder de vista que detrás de cada acto jurídico hay decisiones relevantes que requieren respaldo, claridad y confianza.
En definitiva, la escribanía puede hoy estar en la palma de la mano de cada ciudadano o ciudadana, pero su esencia sigue siendo la misma: acompañar, asesorar y garantizar que cada acto tenga la solidez necesaria para proyectarse con seguridad en el tiempo.
(*) El autor es presidente del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires.
Fuente: Guillermo Longhi – Ver nota original
“`
Comentarios
