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Ante la imposibilidad de asumir los gastos cotidianos, las familias recurren a estrategias para poder cumplir con sus obligaciones y costos fijos cada mes.
* 27 de abril de 2026
* 07:37
* icono tiempo de lectura 6 minutos de lectura
Los préstamos familiares evidencian un crecimiento en 2025, ubicándose en 19,4%. 
En Argentina, el endeudamiento de las familias inquilinas ha aumentado un 6%, según un informe de Tejido Urbano, que investiga la realidad habitacional del país entre 2022 y 2025. Este dato refleja que seis de cada diez personas que alquilan no logran cubrir el compromiso mensual con sus ingresos.
Esta situación evidencia una tendencia creciente desde 2024: se observa una transición de una “economía de amortiguación”, donde se utilizan ahorros y redes de apoyo informales, hacia una “economía de financiamiento” que incorpora instrumentos de crédito para sostener la economía doméstica.
En este contexto, el desahorro —el uso de ahorros previos para afrontar gastos— y el endeudamiento de las familias emergen como cuestiones clave. Aunque hay cierta estabilización en el marco económico actual, esta problemática, que alcanzó un pico en 2024, sigue intensificándose.
El endeudamiento no se presenta de manera aislada; el informe señala un “crecimiento sostenido de la institucionalización del financiamiento a través del sistema bancario”, lo que implica que el crédito se convierte en el principal sostenedor de los gastos del día a día.
Cada vez es más común que en los hogares inquilinos se recurra a mecanismos de desahorro y endeudamiento para lidiar con los gastos cotidianos.
En este sentido, se vuelve relevante analizar las diferentes categorizaciones y sus aumentos a nivel nacional.
– El desahorro en las familias inquilinas se encontraba en 35,6% en 2022, alcanzando su punto máximo en 2024, con un 42%, y luego descendiendo a 39,6%. Aunque hay una leve baja interanual, el valor se mantiene elevado.
– Los préstamos familiares han crecido en 2025, alcanzando el 19,4%, el nivel más alto del período analizado (2022-2025).
– Los préstamos bancarios mostraron una notable fluctuación. El uso del crédito formal entre 2022 y 2025 subió un 7,5%, pasando del 10,6% al 18,1%.
– Los hogares que tuvieron “algún préstamo” también aumentaron: del 29,2% en 2022 al 37,4% en 2025.
– Los hogares que utilizaron “alguna estrategia financiera”, como desahorro o endeudamiento, crecieron un 11,4%. En 2022, el 46,2% de los hogares inquilinos utilizaban estas estrategias, mientras que en 2025 este número subió al 57,6%.
Por lo tanto, si consideramos las estrategias más utilizadas, el desahorro sin acceso a préstamos es la opción más elegida entre quienes enfrentan dificultades, alcanzando a 1 de cada 5 hogares. Sin embargo, desde el informe se destaca el incremento de situaciones que combinan múltiples herramientas de financiamiento, especialmente aquellas que incluyen préstamos bancarios.
Si nos centramos en la Ciudad de Buenos Aires y en el AMBA, la tendencia de uso de estrategias financieras por parte de hogares inquilinos se repite, aunque de forma más acentuada. Esto se debe a los “mayores niveles de presión sobre las economías domésticas en contextos urbanos de alta densidad y mayores costos habitacionales”.
En la Ciudad de Buenos Aires y en el AMBA, la tendencia de uso de estrategias financieras por parte de hogares inquilinos se reproduce.
La Ciudad muestra una reducción sostenida de hogares que no recurren a ninguna estrategia financiera durante el período analizado (2022-2025), con una caída de 20,5 puntos porcentuales: del 58,6% de los hogares en 2022 al 38,1% en 2025. Según Tejido Urbano, esto refleja “una ampliación del universo de hogares que enfrenta dificultades para sostener el equilibrio entre ingresos y gastos”.
Aunque en el Área Metropolitana la disminución de este tipo de hogares es considerable, esta no ha sido tan drástica como en la Ciudad: del 52% en 2022 al 40,9% en 2025.
Desahorro
Tanto en la Ciudad como en el AMBA, el desahorro es la estrategia más utilizada por los hogares inquilinos.
En CABA, el crecimiento fue de 19 puntos porcentuales: del 32,5% en 2022 al 51,8% en 2025. Aunque refleja un aumento alarmante, también es un descenso en comparación con el 2024, en el que alcanzó un 55,7%. En el AMBA, la tendencia es similar: un aumento considerable desde el 2022 (37,5%), con un pico en 2024 (45,2%) y un descenso en 2025 (44,5%).
Desahorro sin acceso a préstamo
El informe resalta “la centralidad del uso de ahorros como principal mecanismo de adaptación financiera”. En la Ciudad, el 21,5% de los hogares inquilinos usaban esta metodología en 2022, aumentando a un 35,1% en 2025; en el AMBA, se mantuvieron valores estables pero elevados: 25,8%.
Préstamos bancarios
Los datos demuestran una dependencia progresiva del financiamiento institucional. Esto podría explicarse por el uso y posterior agotamiento del ahorro disponible, dejando a los hogares inquilinos con una necesidad de financiamiento. En el AMBA, la cantidad de hogares que utilizan préstamos de bancos se duplicó entre 2022 y 2025: del 9,3% al 18,7%. En CABA, hubo una caída entre 2022 y 2023, pero luego creció hasta el 17,9% en 2025.
Préstamos familiares
Los préstamos familiares han mostrado un comportamiento relativamente estable, aunque con variaciones intermedias, confirmando la importancia de esta táctica financiera como un “rol complementario de las redes informales de apoyo”.
El desahorro y el endeudamiento son problemas que se registran a nivel nacional y también se replican con fuerza en la Ciudad y el AMBA. Su punto máximo fue en 2024, y actualmente experimentan una mayor estabilización. Esto provoca que el protagonismo se traslade al incremento del crédito formal. Desde el informe de Tejido Urbano, se resume que este método “introduce nuevas tensiones asociadas a plazos y tasas de interés que impactan directamente en la sostenibilidad de las economías domésticas”.
Además, se reflexiona sobre el desacople entre la dinámica de los ingresos laborales y la evolución del costo de habitar.
Para más información, podés consultar la nota original en LA NACION.