
Robin Williams, actor y comediante, tenía una casa con habitaciones secretas y vistas al Golden Gate
El recuerdo de Robin Williams, el carismático actor que falleció de manera inesperada hace más de una década, sigue vivo en los corazones de sus admiradores. Su legado ha sido objeto de numerosos homenajes a lo largo del tiempo y, una vez más, su nombre ocupa los titulares, pero esta vez en el ámbito inmobiliario por una singular propiedad.
La mansión de San Francisco en la que el actor vivió durante años con su familia volvió a cambiar de manos. La propiedad, una villa de estilo renacentista italiano con pasadizos secretos, habitaciones ocultas y vistas al Golden Gate, se vendió por US$18,1 millones, tras haber salido al mercado por US$25 millones.
Ubicada en el exclusivo barrio de Sea Cliff, en 540 El Camino Del Mar, la residencia fue publicada en octubre de 2023. Tras casi un año sin encontrar comprador, su precio se redujo a US$20 millones en septiembre de 2024 y, pocos meses después, entró en contrato. La operación finalmente se cerró el 23 de enero de 2025, por casi US$7 millones menos que la cifra originalmente pretendida.
La mansión, que abarca 987 metros cuadrados en tres niveles, conserva los raros y valiosos materiales de construcción de 1926, lo que la convierte en una joya arquitectónica. Ubicada en uno de los terrenos privados más grandes de San Francisco, esta residencia cuenta con seis dormitorios, un bar oculto que podría haber salido de la época de la Ley Seca y vistas al majestuoso puente Golden Gate.
Casi 100 años de historia
La mansión es una joya que ha resistido el paso del tiempo. Originalmente construida en 1926, fue adquirida por Robin Williams y su ex esposa, Marsha Williams, en 1991. Sin embargo, no se contentaron con lo que encontraron. Decidieron derribar la casa hasta los cimientos y reconstruirla casi por completo. El resultado: una propiedad de 987 metros cuadrados en tres niveles que aún conserva materiales de construcción valiosos de 1926, algo que no se encuentra en las casas modernas.
La mansión tiene toques caprichosos que la hacen destacar. Desde un pasillo secreto entre las habitaciones de los niños hasta figuras de metal de iguanas y tortugas que parecen trepar por la fachada, esta casa es un testimonio del encanto y la originalidad del artista.
El salón, minimalista y elegante, cuenta con una chimenea de piedra y un balcón privado. La cocina, diseñada por chefs expertos, y el comedor adyacente presentan una isla impresionante, todo bajo una iluminación colgante sofisticada. La entrada principal recibe a sus invitados con columnas de piedra adornadas con detalles intrincados que rinden homenaje al Art Nouveau, con máscaras sonrientes y crestas elegantes que evocan a la naturaleza.
Dentro del dormitorio principal, se encuentra un baño de inspiración japonesa con una bañera profunda, un oasis de tranquilidad en medio del lujo. Además, la casa cuenta con una biblioteca, una sala multimedia y otras comodidades como una bodega, múltiples trasteros y un departamento independiente de un dormitorio con entrada propia.
Las tres plantas de la mansión ofrecen vistas excepcionales al océano Pacífico, la bahía de San Francisco y el icónico Golden Gate. En el piso superior, se ubican cuatro habitaciones adicionales con dos baños completos y habitaciones secretas estratégicamente ubicadas en toda la mansión. Una de ellas se esconde detrás de un panel en el cuarto principal, un lugar versátil que puede ser una oficina privada o una sala de meditación.
Esta propiedad no es solo una obra maestra arquitectónica; es un hogar pensado para la vida de lujo. Además de las impresionantes características como la oficina y el comedor formal, ofrece un oasis de comodidades. La propiedad incluye una casa para invitados independiente con su propia entrada. En su interior, se encuentra un gimnasio excepcionalmente equipado, un sauna finlandés, una bodega perfecta para los amantes del vino y un jardín sereno que brinda un refugio de paz en medio del ajetreo de la ciudad.
Fuente: LA NACION
