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El house hacking es una estrategia de inversión y financiamiento inmobiliario que consiste en generar ingresos a partir de tu propia residencia principal para cubrir, o incluso superar, los costos de la propiedad, como la hipoteca, las expensas o el mantenimiento.
“En términos sencillos: en lugar de ver tu vivienda únicamente como un gasto mensual, la convertís en un activo que genera flujo de caja o cash flow”, señala Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios. “Es una tendencia que nació muy fuerte en Estados Unidos de la mano de los jóvenes e inversores principiantes, pero que hoy se está extendiendo a nivel global”, aclara.
El house hacking nació muy fuerte en Estados Unidos de la mano de los jóvenes e inversores principiantes, pero que hoy se está extendiendo a nivel global. Mateo Salvatto, emprendedor de 27 años, explica que existen distintas modalidades según la tipología del inmueble y el nivel de privacidad que cada propietario desee mantener. Una de ellas es el alquiler tradicional por ambientes, un co-living informal. “Si tenés un departamento de dos o tres dormitorios, vivís en uno y alquilás los demás a estudiantes o jóvenes profesionales, compartiendo espacios comunes como cocina y living”, detalla.
Otra alternativa es el alquiler temporal por plataformas como Airbnb o Booking, en la que se destina una habitación con baño privado o un ambiente semi-independiente a turistas o personas que viajan por trabajo. Luego están las unidades multifamiliares o PHs divididos. “Por ejemplo, se puede comprar un inmueble que ya tenga dos o más unidades independientes o que se pueda subdividir fácilmente, vivir en una y alquilar la otra”, explica Tapiales. Se suman los espacios de trabajo o almacenamiento en casas o departamentos grandes; se puede alquilar el garaje como cochera, un depósito o un espacio adaptado para coworking o dictado de talleres.
El mayor beneficio del house hacking es que transforma un gasto fijo destructivo, como el costo de vivienda, en una herramienta de capitalización. Se reduce o se elimina el costo de vida porque el ingreso generado ayuda a pagar el crédito, los impuestos y el mantenimiento. “En muchos casos, te permite vivir gratis”, dice. Asimismo, implica un acceso más fácil a la primera vivienda porque facilita el pago del crédito inmobiliario: “No dependés únicamente de tu sueldo para afrontar las cuotas”, advierte.
Por otra parte, resulta un aprendizaje como inversor porque capacita a la persona en la gestión de alquileres, selección de inquilinos y mantenimiento sin la presión de gestionar un gran edificio o múltiples propiedades desde el día uno. Finalmente, implica una valorización del activo porque mientras los inquilinos ayudan a pagar la propiedad, el inmueble se va valorizando con el tiempo en el mercado.
No todo es ganancia automática, ya que el house hacking requiere gestión y una mentalidad clara. Además, representa un sacrificio de privacidad: “Tenés que estar dispuesto a compartir espacios o a convivir de cerca con tus inquilinos”, señala. En departamentos, es fundamental revisar el reglamento de copropiedad (especialmente si se evalúa alquiler temporal) y las normativas locales. También hay que considerar que no todos los departamentos sirven para esto. “Hay que buscar o proyectar plantas eficientes, con accesos independientes o buena separación entre la zona privada y los espacios compartidos”, aclara. Y señala que el rol de anfitrión requiere tiempo para coordinar cobros, arreglos, limpieza y resolver imprevistos con los inquilinos.
Aunque en países como Estados Unidos o en varias ciudades de Europa es una práctica extremadamente consolidada entre los millennials y la Generación Z, en la Argentina no se llama así pero la práctica existía de forma informal. “Es el típico ‘alquilo una pieza para llegar a fin de mes’”, dice Tapiales. “Sin embargo, hoy vemos un cambio claro: la cultura del co-living y el auge del alquiler temporal hicieron que la gente joven pierda el prejuicio a compartir espacios si eso les permite acceder a una mejor ubicación o independizarse antes”, advierte.
Para el desarrollador, a medida que el crédito hipotecario y las nuevas formas de habitar sigan evolucionando, el house hacking va a consolidarse como una alternativa muy inteligente para el comprador joven e inversor en el mercado local.