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RESIDENCIAL: LO QUE VIENE PARA ESTE AÑO
Miércoles 1 de abril de 2026
Qué se puede esperar para lo que resta del año con un mercado confuso, con signos de precios amesetados, demanda estabilizada y costos que no paran de subir.
Las cifras de compraventas de inicio del año mostraron que se dejó de crecer como venía ocurriendo los últimos dos años, tiempos en que mes a mes las cantidades mejoraban con respecto al periodo anterior. Sin embargo, 2026 comenzó con cierto freno “inexplicable” ya que el mercado inmobiliario argentino resulta hoy muy atractivo, con valores que están en un mínimo si se analizan históricamente y se tienen en cuenta los actuales costos de producción de un metro cuadrado.
Por otro lado, las alzas de precios también se apaciguaron, mostrando números de crecimiento mucho más reducidos que los que se venían observando en 2024 e inicios de 2025. En este caso, se podría hablar ya de un “amesetamiento” de valores en los últimos 6 meses.
La gran pregunta es: ¿por qué ocurre esto? Y la verdad es que no hay una explicación clara ni única. Es cierto que el crédito venía bien en 2025, pero se apaciguó por la suba de tasas, aunque no debería ser la única explicación a la caída de ventas, ya que, como mucho, impulsaba el 20% de estas y hoy lo sigue haciendo en un 10-12% del total de las operaciones.
La propiedad sigue siendo muy atractiva por sus valores históricos, potencial de revalorización y su atractivo para la renta por alquileres. Además, sabemos que la necesidad de vivienda es infinita en nuestro país y cada día crece aún más por nacimientos e inmigración.
Si hablamos de costos en dólares, es cierto que están desbocados, pero no deberían impactar en la demanda ni en los precios. Todo lo contrario, costos altos indican claramente que el mercado está en subasta. En este caso, sí conviven con esta problemática desarrolladores y constructores, y para eso la única respuesta es la cotización del dólar.
¿Y entonces qué ocurre? ¿La guerra? ¿Los ruidos políticos? ¿La inflación?
Esta semana, un analista afirmaba “el dólar se derrite” en el mundo, y esa debería de ser otra causa más para incentivar la compra de activos. Pero en Argentina, nunca hay una explicación clara. Cada ciclo de la economía es distinto al anterior, y a pesar de los datos que analicemos, nos cuesta entender qué es lo que ocurre y menos aún lo que podría pasar en el corto y mediano plazo, debido a nuestra compleja psicología.
Si analizamos el reporte que distribuyó esta semana Mercado Libre sobre las búsquedas de propiedades en su portal, queda más que claro que el mapa inmobiliario argentino está cambiando a partir de una fuerte descentralización y la penetración que día a día nos muestra la tecnología en el ámbito laboral. Esto sí es un dato concreto y anecdótico, pero a tener en cuenta:
En CABA, aparecen barrios como Devoto y Belgrano con las mayores búsquedas. En GBA Norte, localidades anexas al nuevo “epicentro inmobiliario” como Vicente López o San Isidro, además de Pilar y Escobar. En la Zona Sur, destacan La Plata y Quilmes, y en el Oeste, La Matanza, debido a su meca, Ramos Mejía.
La paradoja es que todo estaría dado para que el sector tenga un 2026 muy bueno con ventas activas y valores que deberían crecer, pero la realidad nos indica que a veces, en nuestro país, la ortodoxia no se cumple y casi siempre el Real Estate argentino desafía las reglas de la economía.
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Fuente: Reporte Inmobiliario – Ver nota original
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