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En un mercado con costos de construcción que siguen en alza, surgen modelos de negocios que buscan “limitar” la falta de previsibilidad.
13 de julio de 2026
La innovadora propuesta de Issel Kiperszmid trae un modelo de negocios que se aplica en Europa. ¿Qué pasaría si la rapidez con la que alguien arma una casa con bloques de Lego pudiera trasladarse a la vida real? La diferencia es que, en este caso, no se trata de pequeñas piezas de colores, sino de casas de hormigón de hasta 280 m², montadas en pocos días y con entrega llave en mano en seis meses.
Este concepto, que parece simple, esconde una discusión compleja que afecta a los desarrolladores. Con los costos de construcción en constante aumento, los plazos de entrega se vuelven cada vez más tediosos y el modelo tradicional de preventa muestra sus límites. Un 16% de aumento en lo que va del año es una señal clara.
Una desarrolladora importó un modelo europeo que reduce un 25% el costo respecto a la construcción tradicional. Esta empresa realiza casas llave en mano en Aluen, un barrio ubicado en el corredor Ezeiza-Canning, donde se desembolsarán US$120 millones en inversión. Las primeras casas se entregarán en seis meses, con un masterplan que abarca 100 hectáreas, 650 casas, ocho edificios con 252 departamentos y 120 dúplex.
El sistema utiliza casas de hormigón, estructura de acero y paneles sándwich con aislación térmica, acústica e hidrófuga. La tecnología, común en países del norte de Europa, se produce en una planta ubicada en Cardales y permite armar la vivienda en tan solo 10 días. “Es un Lego: llega y se encastra”, resume Kiperszmid, CEO y fundador de DYPSA Group, la desarrolladora responsable.
“Hace más de dos años que estamos trabajando en este proyecto, que permitirá a muchas familias acceder a su casa en solo seis meses.” La inspiración proviene de la tecnología de países nórdicos, pioneros en construcción rápida y de calidad, que aún no estaba disponible en Argentina.
Según el desarrollador, hasta hace poco, la preventa funcionaba como una forma de fondeo: los compradores aportaban anticipos y cuotas, y los desarrolladores avanzaban según el flujo de ingresos. Para muchos inversores, era una manera de ahorrar en ladrillos y transformar pesos en dólares.
Kiperszmid opina que esa etapa empieza a cambiar: “Actuábamos como banco de refugio de valor; era una forma de ir ahorrando dólares de a poco. Eso hoy no corre más. No somos conscientes de la magnitud del cambio”.
El diagnóstico apunta a una transformación en el rol del desarrollador. Antes, el plazo de la obra lo determinaba el flujo de fondos; hoy, los plazos son determinantes. “Armo la estructura una vez que tengo el capital para cumplir con los tiempos”, afirma.
Esto implica que el tiempo se convierte en una variable clave en los emprendimientos. En un contexto donde los costos de construcción pueden aumentar durante la obra, acortar plazos también es una forma de reducir riesgos. Además, el modelo llave en mano se vuelve cada vez más relevante a la hora de comprar propiedades.
Los valores de las casas comienzan en US$250.000 y llegan a US$380.000, con financiación directa de hasta 15 años. Estas casas, de entre 150 y 280 m², cuentan con tres, cuatro y cinco ambientes, con terreno incluido. Según la empresa, si estas unidades se construyeran con el sistema tradicional, deberían venderse alrededor de los US$450.000.
El esquema de casas llave en mano contempla un 25% de anticipo, otro 25% a la entrega de la vivienda terminada (prevista al sexto mes) y el saldo financiado en pesos a 15 años, ajustado por CAC (índice de la Cámara Argentina de la Construcción). Las cuotas estimadas oscilan entre $1,5 millones y $2 millones.
Un ejemplo concreto es un modelo de 172 m² sobre un lote de 700 m². En este caso, el anticipo es de US$58.000 (equivalente al 25% del valor); otro pago de US$58.000 se realiza a los seis meses, con la posesión, y el saldo se completa con refuerzos semestrales de $1,6 millones y 180 cuotas mensuales de $1,6 millones ajustables por CAC.
“La posibilidad de pagarlas en hasta 15 años permite que quienes tienen una propiedad y cuentan con el anticipo puedan alquilar su departamento o su casa y con eso pagar una parte sustancial de las cuotas.” Esta es una forma de capitalizarse, según Kiperszmid.
Este dato es relevante en un mercado donde el crédito hipotecario bancario tiene acceso limitado y tasas que excluyen a una parte significativa de la demanda, y donde el crédito para el desarrollo sigue en stand by. En este vacío, algunos desarrolladores comienzan a ocupar un lugar que antes estaba reservado al sistema financiero, ofreciendo planes propios atados al avance de obra o a esquemas a largo plazo.
Además de las casas llave en mano, el proyecto cuenta con lotes de entre 600 y 1400 m². Los precios parten desde US$48.800 al contado, con un valor promedio de US$70/m². Para los terrenos, la desarrolladora tiene tres opciones: 36 cuotas sin recargo, 100 cuotas en dólares fijos desde US$358 mensuales o 100 cuotas en pesos ajustadas por CAC.
El cambio en el sistema constructivo viene acompañado por otra definición del negocio. “No vamos a ser más desarrolladores de casas y edificios, sino de comunidades,” concluye Kiperszmid.
Para más información y detalles, podés visitar el artículo original en Ver nota original.