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A la hora de pensar en pedir un préstamo a largo plazo para comprar una vivienda, es importante tener en cuenta determinados factores que pueden dejarte afuera.
La decisión de comprar una propiedad es una de las más importantes en la vida de una persona. Pero el desafío no empieza en la búsqueda del inmueble, ni siquiera en la visita al banco para pedir un crédito hipotecario. Comienza mucho antes: en la capacidad real de una persona para sostener un préstamo a largo plazo.
Las tasas de los préstamos hipotecarios cambian constantemente: pasaron de un promedio del 5,5% al relanzarse los créditos UVA, a superar el 10% hoy. Dado que el valor de la cuota está atado a la inflación y se requiere un ahorro inicial de al menos el 25% del precio de la propiedad, evitar errores en el proceso de compra es crucial.
A continuación, se presentan los errores más comunes que pueden frenar el crédito hipotecario en Argentina y cómo evitarlos:
La primera barrera no es financiera, es de honestidad. Tener claro cuánto se puede pagar por mes define todo lo que viene después. Los bancos son tajantes: la cuota no puede superar el 25% o 30% (depende del banco) del ingreso del solicitante o del grupo familiar.
Cuando esa proporción se estira más de la cuenta, el crédito se vuelve inviable. Muchos compradores comienzan la búsqueda por arriba de sus posibilidades y luego chocan de frente con la realidad del análisis crediticio. “La persona tiene que estar muy consciente de que va a poder pagar”, afirma Enrique Abatti, abogado especializado en derecho inmobiliario.
Los expertos recomiendan que se intente que la cuota represente menos del 25% de los ingresos para evitar ajustes severos si las cuotas se disparan.
La hipoteca es solo una parte del presupuesto. Escritura, impuestos, registro, honorarios, sellados y luego, como propietario, expensas, mantenimiento y seguro. Todo suma.
No considerar estos costos puede desequilibrar la planificación. Abatti explica que el deudor tiene que ser consciente de que no solo es la cuota, sino que hay impuestos y honorarios.
Un “scoring” bajo puede dejar afuera a muchos. Los bancos revisan absolutamente todo: atrasos, deudas en consumo, juicios, tarjetas al límite e incluso cuántas consultas recientes tiene la persona.
Tener demasiados créditos de consumo genera una percepción de sobreendeudamiento para el banco. Es fundamental revisar el propio perfil crediticio antes de solicitar el préstamo.
En Argentina, ningún banco presta el 100% del valor de una propiedad. La regla es clara: hasta el 75% en las entidades financieras, con algunas excepciones.
Sin ahorros para completar la compra y un pequeño colchón para emergencias, la aprobación se complica. La falta de respaldo es una bandera roja para cualquier entidad.
Solicitar la primera oferta sin investigar es un error común. “Es importante investigar y comparar varias opciones de préstamos de diferentes prestamistas para encontrar el mejor crédito para su situación financiera”, aconseja Abatti.
Analizar tasas de interés, plazos y condiciones puede significar un ahorro considerable.
Los metros deben coincidir con los declarados en el Registro de la Propiedad. Si hay ampliaciones sin permiso, sucesiones abiertas, inhibiciones o afectaciones, la operación se frena.
Un inmueble afectado a protección de familia debe ser desafectado para poder hipotecarse. Esto exige la firma del cónyuge o conviviente.
Un crédito hipotecario no se firma con intuición. La escritura debe detallar datos registrales, monto exacto del préstamo, intereses, penalidades y condiciones de ejecución.
El riesgo es real: ignorar cómo impacta la inflación puede ser muy perjudicial. Además, es importante saber que si el deudor deja de pagar, el acreedor puede ejecutar la propiedad y cobrar capital, intereses y gastos judiciales.
Lo básico que cualquier comprador debería chequear, según el doctor Enrique Abatti:
– Que la propiedad pueda venderse: sin sucesión abierta, inhibiciones ni afectación por protección de vivienda.
– Que la escritura identifique con precisión el inmueble (datos catastrales y registrales).
– Que ambos cónyuges o convivientes firmen, si corresponde.
– Que el monto, los intereses y las condiciones de ejecución estén especificados sin ambigüedades.
– Que el escribano inscriba la hipoteca en el Registro, tal como exige el artículo 2208 del Código Civil y Comercial.
– Que el inmueble esté asegurado y que las cláusulas sobre si es posible alquilarlo y modificaciones estén claras.
– Que la documentación fiscal esté al día.
– Que el valor de la propiedad sea muy superior al préstamo otorgado.
Para más información sobre créditos hipotecarios, te invitamos a ver la nota original.
Recuerda que una buena planificación y conocimiento de estos errores pueden marcar la diferencia en tu proceso de compra.