Barrio Más Futbolero de Buenos Aires: Descubre el Corazón del Fútbol Durante el Mundial

Mientras la Argentina vuelve a salir a la cancha , un relevamiento mapeó las 411 canchas de fútbol que hay en Buenos Aires para encontrar al barrio más futbolero

Barrio Más Futbolero de Buenos Aires: Descubre el Corazón del Fútbol Durante el Mundial

En pleno Mundial, revelan cuál es el barrio más futbolero de Buenos Aires

Mientras la Argentina vuelve a salir a la cancha, un relevamiento mapeó las 411 canchas de fútbol que hay en Buenos Aires para encontrar al barrio más futbolero.
* 3 de julio de 2026
* 09:07
* 8 minutos de lectura

Ni La Bombonera, ni el Monumental definen cuál es el barrio más futbolero.

El argentino es futbolero, es pasional, sobre eso no hay ninguna duda. “En la mesa no se habla de fútbol ni de política”, suele decirse para evitar peleas familiares que después nadie recuerda ni cómo arrancaron.

Pero en la Argentina, el fútbol se mete igual. En la mesa, en la oficina, en el bondi, en el grupo de WhatsApp, en el asado de los domingos y, por supuesto, en cada una de las ciudades.

Y hoy, en pleno Mundial 2026 y con una Selección argentina, esa de Lionel Messi y Lionel Scaloni, que se enfrenta a Cabo Verde por los 16avos de final, el país vuelve a hablar de una sola cosa: la pelota.

Pero mientras el partido se juega lejos, hay otro mapa futbolero que se dibuja mucho más cerca. Entre avenidas, autopistas, clubes, potreros, complejos de fútbol 5 y estadios que llevan décadas marcando la identidad porteña, surge una nueva discusión en la mesa de los argentinos: ¿Qué barrio es el más futbolero?

Un nuevo informe lo revela. Pero, antes de entrar al ranking, hay una aclaración clave: no se trata de medir pasión, cantidad de hinchas ni peso de los clásicos barriales. El estudio, publicado por Terres, la inmobiliaria especializada exclusivamente en terrenos para desarrollo inmobiliario, identifica alguna cancha en 40 de los 48 barrios porteños (desde potreros informales hasta complejos de fútbol 5 y estadios profesionales) y revela que la geografía del fútbol porteño tiene más que ver con el valor del suelo que con la tradición futbolera de cada zona.

El barrio más futbolero de la ciudad
Según el relevamiento, Villa Soldati lidera el ranking con 57 canchas, una cifra que lo ubica por encima de barrios históricamente asociados al fútbol. Tiene más canchas que Flores y Palermo, que suman 35 cada uno; casi el triple que La Boca, con 21; y más del doble que Belgrano, que aparece con 28.

El top también incluye a Núñez, con 25, y a Villa Lugano y La Boca, empatados con 21. Barracas suma 18 y Parque Avellaneda completa el grupo de los barrios con mayor presencia de canchas con 10.

La explicación, entonces, no está solo en la pasión. También está en el suelo. O, mejor dicho, en el valor del suelo.

El informe muestra que la distribución de canchas en la Ciudad no tiene que ver en sí con la tradición futbolera de cada barrio, sino más con la disponibilidad de tierra, los bordes urbanos, los espacios fiscales, los vacíos y las zonas donde la presión inmobiliaria tardó más en llegar.

Por eso, el mapa tiene dos grandes puntos opuestos. Uno que mira hacia el norte, con Núñez, Belgrano y Palermo; y otro que mira hacia el sur, con Villa Soldati, Flores y Villa Lugano. En ambos casos, la pelota encontró lugar donde alguna vez la tierra fue más accesible, menos disputada o directamente quedó disponible entre usos urbanos que no terminaron de consolidarse.

El caso de Villa Soldati es el más claro. “El sur y los bordes de la ciudad concentran el terreno público, fiscal y de bajo valor, y ahí conviven los potreros con los grandes estadios”, explicó Federico Akerman, director de la empresa.

Villa Soldati tiene 57 canchas.
Villa Soldati encabeza el ranking de canchas por la misma razón por la que el sur tiene tanto fútbol de todo tipo: el entorno del Parque Roca, el ex Parque de la Ciudad, los grandes complejos de vivienda social y los bordes de autopista dejaron una enorme superficie de tierra barata y sin presión para construir.

“Esos conjuntos, además, se levantaron con el paradigma de la torre y la tira, bloques altos sobre mucho espacio libre, y ese terreno intersticial terminó funcionando como potrero. La ciudad puso los bloques y el verde, y la gente del barrio puso el arco”, agregó Akerman.

La historia detrás de los grandes estadios porteños
La mayoría de los clubes porteños nacieron entre 1900 y 1910, cuando muchos de los barrios que hoy parecen centrales eran todavía borde de ciudad. Luego, con la llegada del profesionalismo en 1931, apareció la posibilidad económica de construir infraestructuras de otra escala.

El Monumental se inauguró en 1938, la Bombonera en 1940, y en esa misma década también se levantaron el Tomás Adolfo Ducó de Huracán y el José Amalfitani de Vélez.

Todos quedaron sobre tierras que, en aquel momento, todavía eran relativamente baratas. Después, Buenos Aires creció, se densificó y los alcanzó. Lo que antes era periferia quedó adentro de la ciudad. Los estadios, entonces, pasaron a ser piezas enormes de terreno en medio de una trama urbana cada vez más compacta. Hoy sería prácticamente imposible armar parcelas de esa magnitud en esas ubicaciones. Visto desde el mercado inmobiliario, cada cancha grande es también una foto congelada de otra Buenos Aires.

La Bombonera, por ejemplo, no solo es un estadio de fútbol, sino que sostiene buena parte del circuito turístico y comercial de La Boca.

El riesgo de los potreros
El Mundial se juega lejos, pero la discusión urbana está acá. Porque mientras la Selección intenta seguir defendiendo el título del campeón del mundo, Buenos Aires también juega su propio partido: qué hace con los espacios deportivos que todavía conserva, especialmente en el sur y en los bordes de la ciudad.

El riesgo, advierte el informe, es silencioso. Los potreros y las canchas de fútbol 5 están sobre terrenos que, con el nuevo código urbano y la densificación, pueden empezar a transformarse. Los estadios, en cambio, parecen infraestructuras más difíciles de discutir: no solo resisten, sino que muchos clubes buscan expandirse más allá de su huella actual.

La pregunta de fondo, entonces, no es cuántas canchas tiene cada barrio. Es qué lugar quiere dejarle la ciudad al fútbol que no entra en la postal turística ni en la transmisión mundialista.

Por Candela Contreras

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