El destino que compite con Saint-Tropez y Los Hamptons y es elegido por los europeos para invertir en propiedades
El pueblo de 300 habitantes está en la mira de los inversores extranjeros que buscan oportunidades inmobiliarias en Sudamérica. 1 de abril de 2026 – 10:25
La vida de pueblo de José Ignacio enamora a la demanda premium. Pilar Camacho
Los Hamptons, en Estados Unidos, y Saint-Tropez, en Francia, son dos destinos de playa y ultralujo mundial. Sin embargo, un pueblo pesquero de Sudamérica se suma a ese circuito y consolida el triángulo de los destinos más exclusivos: José Ignacio, a 45 minutos del centro de Punta del Este, en Uruguay, con apenas 300 habitantes permanentes.
Uno de sus principales atractivos es “su vida de pueblo”, afirma Victoria Fones, fundadora de la inmobiliaria homónima y especialista en ese submercado. Según explica, su oferta culinaria —con restaurantes como La Huella y Mostrador Santa Teresita—, sus propuestas deportivas —olas para surf, lagunas para kitesurf y caminos para andar en bicicleta— y sus servicios —supermercado, banco, panadería—, sumados a la cercanía entre todos sus puntos, a walking distance, lo convierten en un destino ideal. “No hace falta salir de la localidad”, agrega la broker.
A su vez, gracias a su ubicación, en una península, la zona tiene acceso a dos playas: La Brava “perfecta para ir a la mañana” y La Mansa, “con los mejores atardeceres del país”.
El pueblo, antes destinado únicamente a las vacaciones, atrae a cada vez más habitantes permanentes. Es elegido tanto por personas ya retiradas como por parejas jóvenes con hijos pequeños. “Hace cinco años se apagaba la luz en abril hasta el año siguiente. Ahora hay colegios cerca y las propuestas están pensadas para vivir todo el año”, explica Fones, y agrega que se multiplican los eventos fuera de temporada: tours a bodegas, el festival de cine o casamientos en chacras. “La gente elige venir a pasar una semana cualquiera durante el año, da mucha paz”, insiste.
Si bien José Ignacio es el imán de todo lo más top de Uruguay, su esencia es mantener la naturaleza. “Se volvió un eje disparador de muchos proyectos de barrios y loteos, que involucran en su 80% capital ajeno al Uruguay, generando un círculo virtuoso: la demanda de un inversor extranjero de alta gama que busca servicios y la esencia rústica de lo que fue un pueblo de pescadores”, sintetiza la magia de la zona Alejandra Covello, directora de la inmobiliaria homónima.
La demanda internacional también se explica por el contexto global. En ese escenario, el pueblo se convierte en un enclave alejado de los conflictos, pero con un entorno natural privilegiado y con todos los atractivos de los destinos de moda.
“Hay mucho potencial para las personas que quieren refugio de vida y de capital en Uruguay, pero especialmente en zonas aledañas donde construyen casas muy seguras en un entorno que de por sí lo es”, agrega Covello. Esta situación se ve reforzada por el aumento del monto que un extranjero debe invertir para lograr la residencia fiscal en Uruguay, que subió de un mínimo de US$400.000 a US$2 millones por persona.
EL MERCADO INMOBILIARIO
José Ignacio gana protagonismo entre quienes buscan propiedades en Punta del Este, donde la demanda se mantiene fuerte y los inmuebles se venden en millones de dólares. “El valor aproximado del metro cuadrado de los terrenos ronda los US$3000”, señala Covello. Mientras que el valor promedio de las casas se ubica cerca de US$1.000.000, indica Ignacio Ruibal, titular de la empresa inmobiliaria homónima.
“El mercado en José Ignacio está hot”, coinciden los profesionales del sector inmobiliario. Fones respalda esta premisa y agrega que actualmente hay mucha más demanda que oferta: “Hoy la oportunidad está en encontrar una propiedad en venta, no importa el precio. No es un área en la que los propietarios estén pensando en vender.”
José Ignacio, un destino aspiracional, tiene un ticket promedio muy alto. Durante la semana de Año Nuevo, las propiedades pueden llegar a alquilarse a US$150.000 por 10 días. Estos valores se traducen en rentabilidad elevada, que se calcula como el valor anual del alquiler dividido por el del inmueble. “El promedio es de entre un 5% y un 7%”, agrega Ruibal.
El crecimiento genera un efecto derrame: en zonas aledañas surgen barrios cerrados con valores del metro cuadrado de los terrenos hasta 10 veces menores que en el centro del pueblo. Ruibal hace la comparación: mientras que en el pueblo un terreno puede rondar los US$3 millones, en los alrededores se pueden encontrar opciones desde US$300.000.
Otro caso es La Tapera, de capitales chilenos, un barrio de chacras que tienen entre tres y cinco hectáreas. “Tiene un cuidado estricto de la flora y la fauna a tal punto que solo se permiten perros que estén dentro de las casas y jardines propios para no alterar el vuelo de la cuantiosa fauna de aves autóctonas”, explica Covello.
El desarrollo está a cargo del estudio de arquitectura Obra Prima, de Carolina Proto, la misma arquitecta que proyectó el Fasano de Punta del Este. El proyecto, Faro, de 42 departamentos, se construirá sobre un terreno de una hectárea y estará listo en 24 meses. “No existían cerca del pueblo departamentos premium, entonces vimos una oportunidad”, comenta Cristian Sessa, director de Sessa Developers.
En este contexto, “el verdadero lujo hoy no es solo el lugar, sino la posibilidad de usarlo sin complejidad. Poder llegar, disfrutar y no ocuparse de nada”, sintetiza Tarasido.
El proyecto se construirá con un valor promedio del metro cuadrado de US$5500 y las unidades arrancan en los US$800.000. La mayoría de los compradores son americanos y europeos, quienes buscan servicios de playa, seguridad 24 horas y amenities.
José Ignacio tiene una identidad muy marcada, asociada a la naturaleza y a la baja densidad. Lo interesante es que empieza a incorporar estos nuevos formatos sin perder esa esencia. “Es un proceso de evolución, no de reemplazo”, aclara Tarasido.
Para más información, puedes ver la nota original.
Fuente: Manuela Viñales
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