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La disminución del interés reabre el debate sobre si 2026 puede marcar el inicio de una lenta normalización para quienes buscan financiar la compra de una propiedad.
26 de febrero de 2026
16:40
Un banco privado ha reducido su tasa de interés en más de 5 puntos porcentuales en su línea de crédito hipotecario. Este cambio significativo se produce en un contexto de incertidumbre sobre el futuro de los créditos para la adquisición de viviendas, donde las tasas se encuentran en niveles históricamente altos y el financiamiento a largo plazo prácticamente ha quedado congelado.
Según datos procesados por el Banco Central a través de la consultora Empiria, el 2025 cerró con US$3300 millones desembolsados, el mejor registro desde 2018, aunque aún lejos de los US$5000 millones anuales de la era precrisis. El economista Federico González Rouco señala que, a pesar de estas cifras positivas, hay señales de enfriamiento hacia el cierre del año, con una caída interanual del 6% en enero, donde se otorgaron US$189 millones.
En este contexto, el banco Santander ha bajado su tasa del 15% al 9,5%. Además, ha modificado otras condiciones de su línea hipotecaria, ahora financiando hasta el 70% del valor de la vivienda (antes era el 80%) y reduciendo el plazo de 30 a 20 años.
“Es la segunda señal potente de un banco relevante que baja su tasa”, comparte González Rouco, quien agrega que esta entidad había estado colocando el 10% del mercado hipotecario argentino, pero ahora ese porcentaje se encuentra en alrededor del 4%. Con esta baja de interés, debería aumentar su colocación nuevamente.
La incidencia en el stock de crédito hipotecario
Fuentes del sector consultadas por LA NACION indican que “esta disminución responde a que el mercado se encuentra con una mejor situación de liquidez”, lo que contrasta con la tendencia de la segunda mitad del 2025, cuando las entidades subieron sus tasas por encima del 10%.
En medio de un contexto de expectativa para lo que resta del año, han surgido tres señales concretas que funcionan como pequeños pasos para dar un poco de respiro al sistema hipotecario. Aunque aún no se trata de cambios que retomen la oferta de créditos, estos movimientos merecen un análisis detallado por el impacto potencial que podrían tener en la dinámica del mercado.
1) **Baja de tasas**
El primer cambio vino del BBVA, que redujo su tasa al 7,5% para quienes cobran el sueldo en la entidad. Esta tasa, por debajo del 10% en un mercado acostumbrado a subas, es notable. Asimismo, la flexibilización del ingreso mínimo exigido ha permitido que los solicitantes tengan ingresos mínimos equivalentes a cuatro salarios mínimos, que hoy se ubican en $1.387.200. Por su parte, el ICBC ha reducido en dos puntos sus tasas, bajando la tasa fija del 14% al 12% y la preferencial del 13% al 11%.
2) **Un banco reactivó su línea**
La reaparición del Banco Ciudad también reordena el mapa. Tras una pausa de más de cuatro meses, la entidad ha regresado al mercado con nuevas condiciones. Aunque las tasas ofrecidas son más altas que las anteriores, se posicionan como una opción atractiva. Para el público general, la tasa de interés ronda el 12,5%, mientras que para ciertas zonas de la capital, se reduce al 9%.
3) **El Banco Nación anunció la hipoteca 100% digital**
El tercer movimiento es estructural. El Banco Nación ha concretado la primera hipoteca 100% digital del país en 30 días, un tiempo notablemente inferior al promedio de 100 días en el proceso tradicional. Con más de 24.000 créditos otorgados a través de su programa “+ Hogares con BNA”, esta modernización constituye un hito histórico para el sistema financiero argentino.
Si bien las señales actuales son “pequeñas” en comparación con la importante suba de tasas del 2025, ofrecen un respiro al mercado hipotecario argentino. Los analistas anticipan un 2026 en el que el sector podría reacomodarse, dependiendo en gran medida del otorgamiento de préstamos bancarios.
No obstante, el sistema sigue enfrentando dificultades: las tasas, aunque han bajado, permanecen altas; los plazos son más cortos y los bancos ajustan condiciones. Sin embargo, ha comenzado a moverse el crédito. En Argentina, la financiación no es solo una cuestión financiera, sino una apuesta a la estabilidad futura. Si la liquidez se mantiene, la inflación desacelera y las entidades encuentran fondeo a largo plazo, el mercado puede empezar a reconstruir la confianza.
Por Candela Contreras
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