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Los desarrolladores enfrentaron un desafío inusual: innovar sin alterar la identidad de la zona y lograron un emprendimiento en el que hasta las piscinas están intervenidas por un artista.
* 8 de abril de 2026
* 08:30
Con una inversión de US$160 millones, el proyecto exclusivo de la zona intervino espacios impensados con una obra artística particular.
Dentro de Palermo se encuentra una zona reconocida como uno de los sectores más exclusivos y elegantes de Buenos Aires: Barrio Parque. Fue diseñado originalmente por el paisajista Carlos Thays en 1912 y se caracteriza por ser un oasis residencial dentro de la ciudad.
Entre las principales características que hacen única a la zona se destacan: calles serpenteantes, cortadas y curvas; abundante vegetación, con sus árboles centenarios y pequeñas plazas; pero sobre todo mansiones y casonas señoriales con estilos arquitectónicos diversos que incluyen influencias francesas, inglesas, alemanas y modernas. Y el mercado así lo confirma, no solo con el valor del metro cuadrado sino también con una oferta restringida y una demanda que busca seguir viviendo como en una casa.
Esa idea de “seguir viviendo como en una casa” es lo más difícil de llevar a cabo. A la hora de pensar en un nuevo proyecto inmobiliario, surge una pregunta clave entre los desarrolladores: ¿cómo se innova en un sector tan exclusivo sin romper su mística? El desafío no es construir metros cuadrados, sino capturar esa sensación de “pertenencia” que define a esta zona de Palermo Chico.
Bajo esta premisa, un nuevo proyecto se levanta en la zona sin buscar altura, sino que se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” de solo nueve pisos y que se extiende por casi dos cuadras -200 metros-. La apuesta fue clara: no hacer una torre, sino crear un “emprendimiento de viviendas con alma de casa”, resume Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades, la firma a cargo de la comercialización de Line Ocampo. En un barrio donde la identidad pesa tanto como el valor del metro cuadrado, ese concepto no es un detalle: es la condición de entrada.
En la misma línea, Goldszer explica que “un nuevo proyecto en un barrio tan tradicional siempre le agrega fuerza, vigor y lo moderniza con un diseño contemporáneo que le suma confort, muy valorado por los consumidores finales que aprecian el emplazamiento, pero también lo que les da el proyecto”.
El proyecto de Barrio Parque se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” con solo nueve pisos de altura. La particularidad de este proyecto es que, para evitar la sensación de hotel o edificio masivo de 55.000 m², los arquitectos decidieron fragmentarlo. “En lugar de los clásicos palieres compartidos, el edificio cuenta con 23 núcleos de ascensores para sus 120 unidades”, cuenta Juan Martín Santagada, socio de Anchezar-Santagada, el estudio que lleva adelante el proyecto.
Además, mientras que la arquitectura tradicional de departamentos se basa en la “planta tipo” (un piso igual al otro), el desarrollador eligió un esquema rotado en dos ejes. El resultado es que no existen dos unidades iguales: “Cada espacio es una pieza única”, aseguró. Incluso en la planta baja, el proyecto rinde homenaje a la tipología fundacional del barrio con cuatro casas exclusivas de hasta 500 m² que cuentan con su propio jardín y niveles independientes.
Con una inversión de US$160 millones, Line Ocampo tiene una superficie total de 50.000 metros cuadrados: 120 unidades de entre 150 y 700 metros cuadrados, con terrazas y jardines que se venden desde los US$8000/m². Está en Ortiz de Ocampo y Juez Tedín, tiene nueve pisos, tres subsuelos y amenities: desde un restó/bar hasta gimnasio, sala de juegos, salón de eventos, estacionamiento de cortesía y microcine, entre otras.
El mercado parece haber validado esta “evolución del barrio”: con el 80% de las unidades vendidas, el fenómeno más curioso es la transformación del comprador. “Muchos de los que entraron como inversores en 2022 decidieron, al ver avanzar la obra, que el proyecto sería su residencia final“, afirma el desarrollador.
La apuesta del desarrollo busca construir una narrativa que dialogue con el entorno. Este no solo incluye el barrio en sí, sino también el arte como tendencia.
La presencia de arte en los desarrollos inmobiliarios de alta gama se consolida como una estrategia clave para elevar el prestigio y valor simbólico de los proyectos. En este sentido, el proyecto de Barrio Parque decidió integrar una obra artística a los espacios de uso común del edificio, ampliando los límites entre arquitectura, diseño y experiencia dentro de un desarrollo residencial de alta gama.
De las tres piscinas que tiene el proyecto, dos de ellas estarán intervenidas de forma artística. “El arte le da valor a un proyecto inmobiliario porque siempre ha estado ligado a la arquitectura de diferentes formas y en diferentes tiempos”, cuenta Leandro Erlich, artista reconocido internacionalmente por sus instalaciones que exploran la percepción y la relación entre realidad e ilusión.
El artista por primera vez intervino un espacio impensado de un desarrollo inmobiliario: las piscinas. La presentación oficial de la obra titulada “Sumergir la mirada”, se llevó a cabo el pasado 18 de marzo en el propio emprendimiento. La intervención convierte el agua, la superficie y el reflejo en una composición cuidadosamente pensada, a partir de una idea central: la relación del ser humano con el movimiento.
“En la Tierra los animales se desplazan de distintas maneras: reptan, nadan, vuelan y caminan.” Esa es la idea que inspiró a Erlich y la narrativa de sus intervenciones en las piscinas, diseñadas para ser dispositivos ópticos y sensoriales que conectan al habitante con su entorno.
Además, el patio interno de triple altura, ubicado en el subsuelo, también se convertirá en un escenario donde el diseño nacional cobra protagonismo. Allí, el diseñador Cristian Mohadeb intervendrá el espacio con una obra titulada “Torres flotantes”.
“El arte y el diseño siempre potencian el valor del espacio construido.” Ambos artistas coinciden en que este es un proyecto inmobiliario donde “el arte no se está encarando desde el estatus ni desde el lado decorativo, sino desde la experiencia y eso hace que un proyecto sea único”.