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Una de las principales recomendaciones es no cubrirla, resanarla o volver a pintar antes de establecer por qué apareció.
9 de octubre de 2026
17:41
EL TIEMPO (GDA)
Si las grietas son menores, no suelen ser problemáticas. Sin embargo, si su grosor supera los dos centímetros, esto puede indicar algo grave. Después de un sismo fuerte, una grieta o fisura en una pared puede generar una duda inmediata: ¿se trata de un daño superficial o es una señal de que la edificación sufrió algún tipo de afectación? La respuesta no siempre está a simple vista. Por eso, una de las principales recomendaciones para propietarios y ocupantes es no cubrir una fisura, resanarla o volver a pintar antes de establecer por qué apareció.
La advertencia cobra relevancia tras el terremoto de magnitud 7,7 ocurrido en Panamá. En medio de una emergencia de esta magnitud, la revisión de los inmuebles se convierte en una medida de prevención. Desde Colliers Colombia, Luis Manuel Rincón, jefe de Seguridad y Manejo de Emergencias, explica que no todas las fisuras tienen el mismo significado y que su evolución puede aportar información importante. “El error más frecuente es ver una fisura, hacerla resanar y volver a pintar sin determinar primero por qué apareció”, aseguró Rincón.
Estas son las señales que deberían llamar la atención:
Una primera inspección visual puede ayudar a identificar daños que requieren una revisión más detallada. Sin embargo, observar una de estas señales no significa por sí solo que un edificio esté en riesgo de colapso. Su importancia radica en que puede justificar una evaluación profesional.
Una de las primeras cosas que debería observarse es si la fisura cambia después del sismo. Si se hace más ancha, aumenta de longitud o modifica su forma, es recomendable documentar su evolución y solicitar una valoración profesional antes de repararla. Una fotografía puede ser útil para comparar su estado con el paso de los días, especialmente si se acompaña de la fecha en que fue tomada.
Una afectación merece mayor atención cuando permite ver el material detrás de la pared, aparece en las dos caras del muro o presenta patrones diagonales pronunciados. En estos casos, cubrir la superficie puede ocultar información importante sobre el origen del daño. La recomendación de Colliers es determinar primero qué ocurrió antes de realizar trabajos de reparación. Las fisuras mayores a un milímetro requieren evaluación por parte de un experto.
Las paredes pueden revelar cambios en su posición. Un muro que presenta abombamientos, deformaciones o desplazamientos después de un movimiento sísmico debería ser observado con especial atención. Este tipo de alteraciones puede ser más evidente en espacios donde las superficies están menos intervenidas o cubiertas con acabados.
Una señal que puede pasar desapercibida porque no necesariamente aparece como una grieta: puertas o ventanas que dejan de funcionar normalmente. Si una puerta que antes abría y cerraba sin dificultad comienza a rozar, arrastrarse o no cerrar correctamente, o una ventana deja de abrir con normalidad después de un sismo, puede ser una señal de que ocurrió algún desplazamiento.
Las áreas estructurales requieren especial cuidado. Columnas, vigas y escaleras deben ser revisadas cuando presentan daños visibles. También conviene observar fachadas, vidrios, cielos rasos y otros elementos que puedan desprenderse y generar un riesgo para quienes permanecen o circulan por el lugar.
No solo hay que revisar las paredes
Después de un sismo, la inspección de un inmueble no debería concentrarse exclusivamente en sus muros. Colliers recomienda revisar las redes de agua, energía y gas, ya que los movimientos pueden ocasionar daños que no necesariamente se manifiestan de inmediato y posteriormente pueden traducirse en fugas, humedades u otras fallas.
¿Cuándo se necesita un ingeniero estructural?
Una inspección visual sirve para identificar señales de alerta, pero no reemplaza una evaluación estructural. Cuando existen dudas sobre el comportamiento de una edificación después de un sismo, la recomendación de Colliers es acudir a un ingeniero estructural o profesional especializado.
Revisar antes de reparar también evita tomar decisiones a ciegas
La recomendación de revisar primero y reparar después no se limita a los daños producidos por una emergencia. Colliers plantea que las revisiones periódicas permiten detectar problemas antes de que se conviertan en una emergencia.
La señal más importante es no ocultar el daño. Una fisura puede terminar siendo únicamente un daño en un acabado, pero su apariencia no siempre permite determinar su origen. Por eso, después de un sismo, documentar los cambios, observar puertas, ventanas y muros, revisar elementos estructurales y verificar las redes del inmueble puede ayudar a identificar situaciones que necesitan atención.
Fuente: Angel Gabrielle Gutierrez Gualteros – Ver nota original
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