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Finca inglesa transformada por Salvador Dalí: columnas que imitan bambú y sillones en forma de besos

Finca inglesa transformada por Salvador Dalí: columnas que imitan bambú y sillones en forma de besos

Cómo es la finca inglesa intervenida por Salvador Dalí con columnas que parecen bambú y sillones con forma de besos

La construcción también posee desagües que imitan cañas de bambú.

* 22 de marzo de 2026
* 17:23
* icono tiempo de lectura: 4 minutos de lectura

Salvador Dalí, figura emblemática del surrealismo, no solo es conocido por su arte en lienzo, también por sus increíbles intervenciones en edificios. Sus obras más famosas están ubicadas en Cadaqués, donde vivió durante unos años, y en un teatro en Figueres, donde se conserva actualmente gran parte de su arte. Sin embargo, hay otra obra poco conocida, situada lejos del calor del Mediterráneo: Monkton House, ubicada en Sussex, Inglaterra.

Monkton House es un cottage inglés poco tradicional. La casa fue construida entre 1902 y 1903 por Edwin Lutyens, y diseñada para William Dodge James, un célebre empresario de la época. Pero no fue él quien decidió convertir su casa en un ícono del surrealismo, sino su único hijo: Edward James, un coleccionista fanático de este movimiento artístico. En 1930, el espacio tradicional recibió su gran transformación.

La sala de Monkton House, decorada con sillones en forma de los labios de la actriz de Hollywood Mae West, refleja el estilo innovador que Edward impronta al hogar. Redefinió el estilo de la época, añadiendo un toque poco convencional y revolucionario. Desde sillones hasta desagües que imitaban cañas de bambú: la casa lo tenía todo.

“Es el mejor interior que sobrevivió en este país”, declaró al New York Times Clive Aslet, historiador de arquitectura, “No hay nada en Inglaterra que se compare a Monkton”.

La cama del cuarto principal del hogar está inspirada en los bocetos del coche fúnebre de Napoleón. Aunque Edward limitó ciertas ideas de Dalí, como las paredes del salón que se movían hacia adentro y hacia afuera como el estómago de un perro, el hogar conserva cientos de elementos sorprendentes. La fachada ya indica que la casa no es una simple vivienda campestre: un color morado cubre el antiguo ladrillo, y unas cortinas de yeso sobresalen por debajo de las ventanas de ambos lados.

La alfombra de Monkton House, re-tapizada con las huellas de los perros de Edward James, es otro de los elementos distintivos. El baño, construido con alabastro, una piedra blanda y translúcida utilizada en escultura, refleja imágenes brillantes del sol y la luna.

El artista abandonó sus distintivos toques del Mediterráneo y se adaptó completamente a la cultura inglesa. Las chimeneas poseen un estilo Regencia, las paredes del salón y del comedor se tapizaron con lino gris, imitando la forma de un sillón victoriano, y la escalera se alfombró inicialmente con las imágenes de los pies de la mujer de Sir Edward James, rediseñada luego para mostrar las huellas de sus perros.

Mark Girouard, historiador de arquitectura, se refirió a Monkton como “una pequeña obra de arte… Ingeniosa, creativa, cautivadora y totalmente diferente a cualquier otro lugar que haya visto”.

Tras la muerte de Edward, la finca quedó como propiedad de su fundación, que luego la vendió a un comprador privado. English Heritage, una organización que protege el patrimonio histórico del país, intentó recuperarla sin éxito. El nuevo propietario retiró los objetos característicos de su interior, pero mantuvo la fachada intacta.

El hogar de Salvador Dalí en Cadaqués

Salvador Dalí fue el creador de innumerables obras, entre ellas la intervención de Monkton House y de la Casa Museo Salvador Dalí. En Portlligat, a cinco kilómetros de Cadaqués, se alza su casa, elegida en 1930 y construida en una zona donde había un grupo de cabañas de pescadores. Fue su hogar hasta 1982, el año de la muerte de su esposa.

Este espacio conserva intacto el espíritu del artista: cuenta con su taller donde pintó varias de sus obras icónicas, pequeños pasillos laberínticos y un oso polar en la entrada que recibe a los invitados.

Para más información sobre esta fascinante finca, podés consultar la nota original en LA NACION.

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