
Cohousing: las claves para convertir el sueño de vivir con amigos en un proyecto real
El modelo de vivienda colaborativa gana interés en Argentina, especialmente entre mayores de 50 años que buscan una alternativa para vivir con autonomía y en comunidad. Especialistas y referentes de proyectos en marcha explican cuáles son las claves para convertir la idea en realidad.
El cohousing gana interés entre mayores de 50 años que buscan combinar independencia, apoyo mutuo y vida comunitaria. ¿Quién no fantaseó alguna vez con vivir cerca de un grupo de amigos? Compartir un terreno, que cada uno tenga su casa, contar con espacios comunes para reunirse o ayudarse, pero sin resignar la independencia. Lo que para muchos parece una charla de sobremesa, para otros ya es una realidad. Se llama cohousing, o vivienda colaborativa, un modelo que crece en distintos países. La modalidad más desarrollada es la destinada a adultos mayores de 65 años, que eligen envejecer en comunidad sin perder autonomía. Mientras que en países como Dinamarca o España el cohousing es un modelo consolidado y, en muchos casos, regulado, en Argentina recién comienza a ganar terreno, aunque ya existen varios proyectos distribuidos en diferentes puntos del país.
Aunque existen algunos antecedentes, como un complejo impulsado hace más de 50 años por la Mutual Israelita con características similares a este tipo de vivienda colaborativa, en los últimos años comenzaron a surgir nuevos proyectos impulsados tanto por grupos de personas como por desarrolladores privados.
El mayor interés proviene de adultos mayores de 50 años que buscan una alternativa para planificar su futuro con autonomía, pero también con vida comunitaria. Aunque existen diferentes tipos de cohousing, el modelo que más se desarrolla en el mundo es el destinado a personas mayores, que combina viviendas privadas con espacios y servicios compartidos para fomentar la vida en comunidad sin perder independencia.
Pero, ¿cómo se pasa de una idea compartida entre amigos o conocidos a la construcción de un cohousing? Referentes de proyectos ya en marcha coinciden en que hay una serie de pasos clave para convertir ese proyecto en realidad.
Los pasos para poner en marcha un cohousing
Armar la comunidad
Antes de pensar en un terreno o en los planos, el primer paso es reunir al grupo de personas que llevará adelante el proyecto. Los especialistas recomiendan que un cohousing tenga entre 12 y 20 viviendas, una escala que favorece la convivencia y permite sostener económicamente los espacios comunes.
Esa es el camino que comenzó a recorrer Mara, una vecina de Mar del Plata que participa de Mil Horas Comunidad, un espacio donde adultos mayores intercambian experiencias, organizan actividades y, en algunos casos, impulsan proyectos de cohousing. “Somos mayores de 50 años de distintas ciudades del país y queremos hacer un cohousing en la costa bonaerense. Actualmente somos doce personas y estamos trabajando para sumar interesados. Tenemos un grupo de WhatsApp y realizamos reuniones periódicas en las que conversamos sobre valores, intereses, capacidad financiera y diferentes aspectos generales”, cuenta.
Definir las reglas de convivencia
Una vez conformado el grupo, el siguiente paso es acordar cómo funcionará la comunidad. Quienes ya impulsan este tipo de desarrollos coinciden en que las reglas deben establecerse antes incluso de elegir la figura jurídica. Entre los temas que conviene resolver desde el inicio figuran qué espacios serán compartidos, qué nivel de privacidad tendrá cada vivienda, cómo se incorporarán nuevos integrantes, qué ocurrirá si alguien decide retirarse o no puede afrontar los gastos y cuáles serán los mecanismos para resolver conflictos.
“Más allá de todos los pasos generales de armar comunidad y consolidar el grupo, hay que considerar que tengan una capacidad económica similar para avanzar, definir dónde quieren construir, cuál es el objetivo, qué espacios desean compartir y qué nivel de privacidad buscan”, explica Pablo Díaz Delfino, impulsor de Pueblo Chico, en San Antonio de Areco.
Elegir la figura legal
Con las reglas claras, llega el momento de definir la estructura jurídica. Desde el grupo de Mara buscaron información sobre experiencias internacionales y también visitaron Punta Canas, un cohousing autogestionado ubicado en Esquel que surgió de manera orgánica entre amigos y vecinos.
En Argentina todavía no existe una figura específica para este tipo de desarrollos, por lo que muchos grupos recurren al fideicomiso como herramienta para organizar la inversión y la construcción. “La estructura formal es fundamental. Puede ser un fideicomiso o, como ocurre en algunos casos en España, una cooperativa financiada por entidades bancarias. Lo importante es que siempre haya reglas, responsabilidades, derechos, presupuestos y mecanismos de decisión claramente definidos”, señala Díaz Delfino.
Buscar el terreno y construir
Con la comunidad organizada y las reglas definidas, llega el momento de elegir dónde construir. La mayoría de los especialistas recomienda desarrollos horizontales con un espacio común central que favorezca la vida comunitaria. Esto implica conseguir terrenos más amplios, que suelen ser más difíciles de encontrar o más costosos en las grandes ciudades.
Mara cuenta que su grupo piensa buscar un terreno cercano a un centro de salud donde construir en forma horizontal. Desde IPSA estiman que el costo de construir parte de unos US$ 1.300 por metro cuadrado, dependiendo de los materiales y del grado de accesibilidad que incorpore el proyecto.
De todas maneras, la diferencia se puede hacer con el precio del terreno, si se consigue uno económico que compense los gastos extra de la construcción en altura.
Pensar la administración desde el inicio
Construir las viviendas es solo una parte del proyecto. Luego comienza la gestión cotidiana. Desde Kocun plantean que es importante pensar en el futuro lejano. “Acá tenemos lavado de ropa y preparación de comidas. Esas cosas hay que pensarlas porque por ahí a futuro uno va necesitando esos servicios. También tenemos una enfermería, que siempre hay alguien por las dudas, además de colaborar con la administración de la medicación, y estamos a 5 minutos del Hospital Regional. Es importante pensar en las cuestiones operativas: tener una administración o alguien que se ocupe de los empleados y de las cuestiones administrativas, aunque sea alguien interno tiene que haber algún plan B por las dudas”.
Mucho más que construir viviendas
Quienes ya impulsan proyectos de cohousing coinciden en que el éxito depende menos del diseño de las casas que de la fortaleza de la comunidad que las habita. Las reglas claras, el compromiso de los integrantes, una planificación económica realista y una administración profesional aparecen como los pilares para que la convivencia funcione en el largo plazo.
Fuente: Natalia Sago – Ver nota original
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