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BARRIOS CERRADOS EN EL GRAN BUENOS AIRES: PRECIOS DE LOTES EN ABRIL 2026
Además de Pilar, Tigre y Escobar hay nuevas zonas que concentran estas tipologías.
14 de abril de 2026
6 minutos de lectura
Vivir rodeado de verde cobra cada vez más protagonismo y sigue impulsando a los habitantes de la Ciudad a mudarse a los alrededores. La naturaleza dejó de ser un lujo para transformarse en un aspecto indispensable para muchos. Este fenómeno experimentó su auge durante la pospandemia, cuando se registró una fuerte migración hacia barrios cerrados. Años después, el tráfico y la escasez de servicios convencieron a algunos a volver a la urbe, sin embargo, hay muchos que no renuncian a su sueño de vivir en un country.
“La vorágine de la pandemia frenó, pero las personas siguen eligiendo los barrios por estilo de vida”, comenta Alice Pfeiffer, broker inmobiliaria en Achaval Cornejo, sucursales Nordelta y Puertos.
La zona norte del Gran Buenos Aires, con Pilar, Tigre y Escobar como protagonistas, agrupa gran parte de las opciones de esta tipología. Actualmente, la oferta de barrios cerrados no para de crecer. Con propuestas cada vez más completas, esta tipología busca diferenciarse ofreciendo todo lo necesario dentro de sus paredes: canchas de pádel, fútbol, juegos para los niños, piletas, caballerizas, gimnasios, lagunas, incluso supermercados, colegios y universidades.
“La demanda en barrios cerrados se volvió mucho más selectiva, exigente y racional”, señala Soledad Ramos, directora sucursal Nordelta en L.J.Ramos.
¿DÓNDE SE ENCUENTRAN LAS OPORTUNIDADES?
El crecimiento sigue concentrándose principalmente en el corredor norte, con zonas como Escobar y Tigre muy dinámicas. “Aunque Pilar continúa siendo referente histórico, Escobar ganó protagonismo en los últimos años a partir de nuevos proyectos”, explica Alan Flexer, gerente de la sucursal San Isidro en Narvaez.
Dentro de este corredor, también emergen subzonas con fuerte desarrollo: “Hay sectores como el corredor de Camino de los Remeros en Tigre y áreas cercanas a San Isidro, donde se combina cercanía urbana con calidad de entorno”, explica el especialista.
A su vez, comienza a consolidarse un nuevo eje en expansión: Campana y Exaltación de la Cruz. “Hoy tiene gran demanda y muchas ofertas que no hay en el mercado”, destaca Lucas Flores, coordinador de Emprendimientos en Toribio Achával.
Sin embargo, el crecimiento no se limita al norte. En la zona sur, Canning se posiciona como uno de los nuevos protagonistas. Ubicado a unos 40 minutos de la ciudad, sobre la Ruta 58, concentra más de 60 urbanizaciones —entre barrios privados, clubes de campo y condominios de alta gama— y es considerado por algunos desarrolladores como “el Pilar del Sur”. Entre sus proyectos más destacados se encuentran Saint Thomas, La Providencia y Pride.
¿QUIÉNES COMPRAN EN BARRIOS CERRADOS?
El perfil del comprador en barrios cerrados se mantiene bastante definido. Según coinciden los brokers, predominan las personas mayores de 40 años con hijos pequeños, que buscan un entorno más seguro y tranquilo. También aparecen compradores mayores de 60 años, con el “nido vacío”, que priorizan calidad de vida.
En cuanto al destino de las operaciones, predominan los usuarios finales. “Hoy representan el 70% de las compras, frente a un 30% de inversores”, indica Flexer. Sin embargo, se espera que la participación de este último grupo crezca, “ya que siempre el ladrillo fue visto como resguardo de valor”, agrega Ramos.
LOS PRECIOS DE LOS LOTES
A la hora de decidir comprar en una urbanización cerrada es importante la consideración previa: ¿en qué barrio conviene?
Una de las variables a tener en cuenta son las expensas. Si bien pueden variar significativamente según la cantidad de amenities, los especialistas coinciden en que, aunque son un factor importante, no suele ser determinante. “Las expensas no son decisivas, porque en la Ciudad también se pagan si vivís en un edificio”, explica Pfeiffer.
El valor de las expensas suele ser un factor a tener en cuenta antes de comprar, aunque no uno determinante.
El otro factor clave es el valor de los lotes, que varía considerablemente dependiendo la ubicación. En zonas como San Isidro, los terrenos van desde los US$200.000 y pueden superar el US$1.000.000, según Flexer. Los precios dependen de variables, entre las que se encuentran: la ubicación dentro del barrio, el entorno inmediato, la orientación, la cercanía a la guardia, la calidad de la parquización y las visuales.
En contraste, en el corredor sur -especialmente en Canning y San Vicente- los valores resultan más accesibles. Los lotes, que en promedio rondan los 600 metros cuadrados, pueden encontrarse desde US$25.000 hasta US$400.000, señala Claudia Madrid, gerente de Plataforma Canning en Toribio Achával.
En plataformas como Zonaprop hay ejemplos concretos:
- En Pilar, un lote en Tortugas Country Club de 1125 m² alcanza los US$580.000, mientras que en Estancias del Pilar se encuentra en US$95.000.
- En Nordelta, en el barrio Carpinchos hay opciones de US$300.000. En el Yacht se encuentran a US$675.000.
- En Canning, se pueden conseguir precios más bajos: lotes en Saint Thomas Chico rondan los US$75.000, mientras que en barrios como La Magdalena o Puebla Canning se consiguen opciones desde US$45.000.
Otro aspecto interesante para analizar son los tamaños de los terrenos más solicitados. “Se observa una tendencia hacia productos más eficientes”, remarca Ramos y agrega que si bien siguen existiendo lotes grandes y casas de gran superficie, hay una creciente aceptación de lotes de 500 a 600 m². “El objetivo de esta reducción es bajar los costos de mantenimiento sin resignar calidad de vida ni espacio verde”, explica.
¿LOTE O CASA TERMINADA?
En el contexto actual, la decisión entre comprar un lote o una propiedad construida está fuertemente condicionada por el costo de obra. “Hoy con la situación del país, comprar un lote es un muy buen negocio porque hay reventas a buen precio”, explica Pfeiffer y agrega que lo mejor es esperar a que el precio del metro cuadrado de construcción baje para comenzar a edificar.
Pero, si el comprador necesita la vivienda para mudarse en el corto plazo, la ecuación cambia. Con los costos de construcción elevados, muchos optan por viviendas terminadas. “En 2025 la demanda de lotes fue menor, ya que al no haber un precio certero para el m² de construcción, la gente se inclinaba a comprar casas construidas, poder habitarlas rápidamente y, en todo caso, encarar alguna remodelación”, concuerda Madrid.
Para más información, podés ver nota original.
Fuente: Manuela Viñales
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