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El semipiso tiene 125 m² y conserva pisos originales, techos altos y detalles de época. Está en un edificio de estilo Beaux Arts donde también funcionó durante décadas la histórica librería L’Amateur.
La propiedad está ubicada en Esmeralda 886, Retiro, y se ofrece por US$ 247.000. Este semipiso de 125,37 metros cuadrados reúne varios atributos poco comunes: integra un edificio de estilo Beaux Arts francés, conserva buena parte de sus materiales originales y forma parte de un inmueble con una fuerte impronta cultural. En este edificio vivió durante sus últimos años Arturo Jauretche, además de haber sido sede de la famosa librería anticuaria L’Amateur.
El semipiso cuenta con cuatro ambientes, dos baños, dependencia de servicio y dos balcones que aportan ventilación cruzada y buena iluminación natural. La distribución responde al estilo de las construcciones de principios del siglo XX, con ambientes amplios y una clara separación entre los espacios sociales y los de servicio.
Entre sus principales atributos, conserva pisos originales de roble de Eslavonia, puertas de madera de doble hoja, techos altos, molduras, boiseries y balcones con herrería artística, características que distinguen a los edificios construidos durante las primeras décadas del siglo XX.
La cocina y los baños podrían actualizarse, aunque la estructura general permanece en muy buen estado de conservación. La unidad también ofrece la posibilidad de adquirir una cochera ubicada a pocos metros del edificio, una ventaja poco frecuente en la zona de Retiro. Además, es apta para crédito hipotecario y el propietario evalúa alternativas de financiación.
Ubicado entre Paraguay y la avenida Córdoba, el edificio se encuentra a pocos metros de Plaza San Martín, Galerías Pacífico, el centro financiero y una amplia oferta gastronómica y cultural, además de contar con excelente conectividad mediante subtes, trenes y numerosas líneas de colectivos.
En el segmento de inmuebles patrimoniales, el comprador suele mirar mucho más que el precio por metro cuadrado. “Hay compradores que buscan algo más que dimensiones. Cuando una propiedad tiene una historia documentada y estuvo vinculada con una figura como Arturo Jauretche, incorpora un valor patrimonial y simbólico que resulta muy difícil de encontrar”, explica Adrián Khanis, de Santiago Jannot Propiedades.
Según el corredor, este tipo de inmuebles despierta el interés de un público muy específico, integrado por arquitectos, diplomáticos, coleccionistas, fundaciones y compradores que valoran edificios con identidad y una historia comprobable.
Arturo Jauretche (1901-1974) fue escritor, ensayista y uno de los fundadores de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Su obra dejó una profunda influencia sobre el pensamiento político argentino, y conceptos como el de la “colonización pedagógica” siguen siendo parte del debate intelectual.
Después de regresar de su exilio en Montevideo, eligió este edificio de la calle Esmeralda como residencia. Una placa ubicada sobre la fachada recuerda que allí vivió y falleció uno de los intelectuales más influyentes del siglo pasado.
Ese antecedente convierte al inmueble en una pieza singular dentro del mercado de propiedades históricas de la Ciudad.
Pero el legado cultural del edificio no termina en Jauretche. Durante casi cuatro décadas, funcionó allí L’Amateur, una de las librerías anticuarias más prestigiosas de América Latina.
Fundada en 1926 por Pedro Mozzarelli y José Corradini, abrió originalmente sobre la calle Florida y en 1972 se trasladó definitivamente a Esmeralda. Allí consolidó un prestigio internacional entre bibliófilos y coleccionistas de primeras ediciones, mapas, grabados y libros antiguos.
La propietaria actual del departamento es hija de uno de los antiguos socios de la librería, un vínculo que permitió preservar parte de la memoria del lugar. La propiedad que hoy está en venta funcionó como sede administrativa de L’Amateur. Durante años, las bibliotecas ocuparon paredes completas y las condiciones ambientales del inmueble ayudaron a conservar miles de ejemplares. Por esos ambientes pasaron investigadores, diplomáticos y especialistas de distintos países hasta el cierre definitivo de la librería, en 2011.
En un contexto en el que cada vez quedan menos edificios históricos intactos en la Ciudad, las propiedades que combinan arquitectura, ubicación y un pasado documentado conforman un nicho propio dentro del mercado inmobiliario. En estos casos, el diferencial no está únicamente en los metros cuadrados: también pesa el valor patrimonial que difícilmente pueda construirse otra vez.
Para más información, podés visitar el artículo completo en Clarín: Ver nota original.
Fuente: Redacción Clarín –