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SUELOS IRREGULARES, COMPORTAMIENTO DE LOS MATERIALES Y PRESENCIA DE HUMEDAD PUEDEN DETERMINAR LA APARICIÓN DE LESIONES SUPERFICIALES O ESTRUCTURALES EN UNA CASA.
27 de mayo de 2026
18:38
Escuchar Nota Seguir en Si las grietas son menores no suelen ser algo demasiado problemático. Ahora si su grosor supera los dos centímetros esto puede indicar algo grave. Si las grietas son menores no suelen ser algo demasiado problemático.
Tener una pared nueva, ya sea porque la vivienda fue recién construida o porque se hizo recientemente una reforma, y que al poco tiempo aparezca en ella una grieta genera una sensación frustrante y preocupante. Porque más allá de la cuestión estética, no menor, aparece el temor a una falla estructural de difícil corrección. Por eso conviene repasar posibles causas y analizar la relevancia del daño.
En primer lugar, hay que decir que las rajaduras en paredes nuevas suelen estar asociadas a procesos naturales de la obra y del terreno, pero también pueden revelar fallas de diseño, ejecución o patologías más profundas. En viviendas recién terminadas, una de las causas más frecuentes es el asentamiento diferencial del terreno, que se produce cuando la fundación no se apoya de manera uniforme o cuando el suelo presenta variaciones en su capacidad portante. Los suelos arcillosos y heterogéneos pueden generar pequeños desplazamientos que se traducen en fisuras verticales, diagonales o en aristas de vanos. Este tipo de lesiones aparece incluso en obras nuevas cuando no se realizó un estudio de suelos adecuado o cuando la estructura no fue calculada para absorber esos movimientos.
Mateo Salvatto, fundador de Grondplek: “En 48 horas se construyen casas de hormigón de 120 m²”. Las rajaduras en paredes tienen múltiples causas.
Otra causa habitual en paredes nuevas es la dilatación y contracción de los materiales por cambios térmicos y de humedad. El revoque fresco, las capas de terminación y los ladrillos experimentan variaciones volumétricas durante los primeros meses, especialmente si la obra se expuso a secados irregulares, insolación directa o diferencias bruscas de temperatura. Cuando no se incorporan juntas constructivas o cuando los materiales no son compatibles entre sí, estas tensiones se manifiestan como fisuras superficiales, generalmente finas y de pocos milímetros. Aunque no comprometen la estructura, pueden permitir el ingreso de agua y derivar en desprendimientos o patologías asociadas a la humedad.
La humedad, tanto por filtraciones como por condensación, también es un factor clave en la aparición de rajaduras tempranas. Las pérdidas en cañerías, las napas altas o la falta de aislación pueden debilitar los muros desde el interior, generando fisuras que progresan con el tiempo. En viviendas nuevas, es frecuente la condensación intersticial, que ocurre cuando el vapor de agua se acumula dentro del muro y condensa en zonas frías o mal aisladas. Este proceso deteriora el revoque, favorece la aparición de hongos y puede abrir microfisuras que luego se amplifican. La falta de barreras de vapor, aislantes mal ubicados o cámaras de aire sin ventilación suelen estar en el origen de este tipo de lesiones.
Aplican el mismo sistema de restauración que se usó para Notre Dame y el Coliseo en un monumento de la Argentina. Una obra artística que “aprovecha” una grieta para generar un efecto visual.
En términos técnicos, es fundamental distinguir entre fisuras y grietas, porque su gravedad y tratamiento son distintos.
La diferencia no siempre es evidente a simple vista, por lo que se recomienda una inspección técnica cuando la abertura supera algunos milímetros, cuando se observa crecimiento en el tiempo o cuando aparece acompañada de otros síntomas como puertas que no cierran, vidrios que se quiebran sin causa aparente o desniveles en pisos.
No es lo mismo la fisura que la grieta. Los especialistas suelen considerar que una grieta menor a 5 mm y estable en el tiempo no representa un riesgo inmediato, aunque requiere seguimiento. Para verificar si está activa, se colocan testigos de yeso o vidrio que permiten detectar movimientos. Si la abertura supera ese espesor, si se orienta en diagonal a 45° o si se ubica en encuentros estructurales, puede estar asociada a un asentamiento en curso o a un desplazamiento significativo del sistema portante. En esos casos, la recomendación es realizar una inspección ocular profesional, recopilar documentación de obra y, si es necesario, avanzar con ensayos que permitan diagnosticar la causa exacta. A partir de ese diagnóstico se definen las intervenciones, que pueden ir desde refuerzos estructurales hasta recalces de fundación.
Fuente: LA NACION
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