Casita de Bad Bunny: La historia del icónico escenario de sus shows en el Super Bowl

Casita de Bad Bunny: La historia del icónico escenario de sus shows en el Super Bowl

LA CASITA DE BAD BUNNY: LA HISTORIA DETRÁS DEL MÍTICO ESCENARIO DE SUS SHOWS QUE FUE PARTE DEL SUPER BOWL

El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny, que días atrás se llevó el premio mayor de los Grammy, hizo historia en el show de medio tiempo del Super Bowl.

* 9 de febrero de 2026
* 13:16
* Tiempo de lectura: 6 minutos

Bad Bunny no pasó por el Super Bowl: se lo apropió. Ayer, en el show de medio tiempo de la gran final anual de la NFL, el artista puertorriqueño convirtió uno de los escenarios más vistos del planeta en una fiesta latina, completamente en castellano y con identidad plena. Todo fue espectáculo, pero también hubo un mensaje claro, principalmente para el contexto que se vive en Estados Unidos con una de las mayores persecuciones a los inmigrantes latinoamericanos. Y, en el centro de la escena, volvió a aparecer su símbolo más marcado: la famosa Casita.

En este momento, el contexto es importante. Benito Antonio Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, venía de ganar el Grammy 2026, tan solo una semana antes, al Álbum del Año por “Debí tirar más fotos”, un hito histórico: fue la primera vez que un disco íntegramente en español se quedó con el premio mayor.

Bad Bunny también había marcado postura política, con críticas explícitas a Donald Trump y con la frase “ICE fuera” cuando recibió el premio. Esta situación tiene que ver con los arrestos y las deportaciones que realiza el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), siguiendo las duras políticas migratorias del presidente republicano.

“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio,” se presentó ante la multitud en español. “Y si hoy estoy aquí en el Super Bowl 60 es porque nunca, nunca dejé de creer en mí y tú también deberías de creer en ti, vales más de lo que piensas”, dijo al público mirando fijo a la cámara.

Bad Bunny, en el show del medio tiempo del Super Bowl, bailando en el techo de la Casita. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, prometió historia y cumplió. Arrancó con hits como “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, y luego llegó al techo de la Casita, una réplica de una vivienda puertorriqueña que ya es marca registrada de su gira. Abajo, en la puerta de la casa, había invitados de lujo: Cardi B, Jessica Alba, Pedro Pascal, Karol G, Young Miko, David Grutman, Alix Earle, entre otros, bailaron al ritmo caribeño.

El momento más potente del medio tiempo en el Super Bowl llegó hacia el final del espectáculo, cuando el artista nombró a todos y cada uno de los países del continente americano de sur a norte. “God Bless America (Dios bendiga América). O sea, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, Las Antillas, Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico”, dijo Benito, dando a entender que América es mucho más que suelo estadounidense.

El setlist completo incluyó hits como:

* Titi me preguntó
* Yo perreo sola
* Safaera
* Party
* Voy a llevarte pa PR
* Eoo
* Mónaco
* Die With a Smile (con la interpretación de Lady Gaga)
* Baile inolvidable
* NuevaYol
* Lo que le pasó a Hawaii (interpretada por Ricky Martin)
* El apagón
* Café con Ron
* DTMF

Al cierre del show, mientras saltaba de alegría con los artistas que lo acompañaron en el evento, en la pantalla grande se podía leer la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor” en inglés.

Todo esto sucede mientras Bad Bunny afianza su lugar como el primer artista latino en girar por estadios a nivel mundial. El “Debí tirar más fotos World Tour” es la antesala de ese salto definitivo. En Argentina, el desembarco ya tiene fecha: 13, 14 y 15 de febrero de 2026 en River Plate.

LA CASITA DE BAD BUNNY: LA HISTORIA DETRÁS DEL ESCENARIO MÁS ÍNTIMO

La Casita no es solo escenografía, es identidad. Así lo imaginó el cantante. Es una réplica de una vivienda tradicional del campo puertorriqueño que funciona como escenario secundario durante sus shows de la gira “Debí tirar más fotos”. Allí Bad Bunny canta versiones acústicas, interactúa con el público y arma lo que él mismo define como una fiesta de marquesina.

La vivienda mide 12,8 metros por lado, tiene dos niveles y puede albergar más de 60 personas al mismo tiempo. Durante el Acto 2 del show, la Casita se convierte en el centro más emocional de los conciertos.

La primera aparición de la Casita fue en los videos que acompañaron el lanzamiento de “Debí tirar más fotos” a comienzos de 2025. Luego pasó a formar parte de la residencia “No me quiero ir de aquí”, que Bad Bunny presentó en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.

El diseño estuvo a cargo de la artista de producción Mayna Magruder, junto a la directora de arte Natalia Rosa. Quienes transformaron una casa real ubicada en Humacao en una estructura funcional para el escenario. Cada detalle rinde homenaje a Puerto Rico: desde la estética rural hasta el clima de reunión familiar. Para lograrlo, tomaron inspiración en el Cerro Mime para el paisaje montañoso de la Cordillera Central.

“Siempre me dieron cosa los VIP. Ese faranduleo raro. Entonces pensé: ¿cómo lo hago divertido? El VIP va a ser la Casita. Con su cocina, su sofá, todo. Que sea parte del show”, explicó el mismo Bad Bunny a Billboard.

Y lo logró. Desde el inicio de la gira, por la Casita pasaron numerosos artistas como Belinda, Tokischa, The Marías, Maluma, Rauw Alejandro, Residente, Ozuna, Marc Anthony, Bizarrap, LeBron James, Penélope Cruz, Javier Bardem, Juanes, entre muchos otros. Un desfile que mezcla música, deporte, cine y cultura pop.

EL PROBLEMA LEGAL DETRÁS DE LA CASITA

Claro que no todo fue fiesta. A pesar del reconocimiento de esta pieza escénica como parte de la propuesta del puertorriqueño, la Casita también trajo polémicas. Hubo una demanda millonaria por parte de Román Carrasco Delgado, dueño de la vivienda original en la que fue inspirada, quien asegura haber firmado contratos sin comprender su alcance y denuncia el uso masivo de la imagen de su casa. El juicio sigue abierto.

También hubo conflictos logísticos en algunos de sus shows, como en México, donde la ubicación de la estructura generó reclamos y pedidos de reembolso. Al revelar el mapa final de este evento, se confirmó que la estructura fue colocada en General B, lo cual generó inconformidad entre los usuarios que compraron accesos de mayor precio en General A, con la idea de estar más cerca del escenario.

Nada de eso le quitó peso simbólico. La Casita ya es un ícono y representa la idea de que se puede llegar a la cima sin soltar el origen y que se puede cantar en español en el Super Bowl, aún en un momento tan difícil como el que atraviesan hoy los migrantes en Estados Unidos.

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