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Minimizando la demanda energética al máximo y cubriendo la que quede con fuentes renovables, se puede convertir a la casa en una pequeña central productora.
3 de febrero de 2026
14:19
Tiempo de lectura: 4 minutos
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Net-Zero Home es una casa prefabricada en India que funciona únicamente con energía solar y produce más energía de la que consume.

Cuando hablamos de viviendas sostenibles, hay un sistema que resulta ineludible: las casas Net Zero, sin duda uno de los avances más ambiciosos y transformadores en la materia. Y es que su premisa es tan simple como revolucionaria: producir, a lo largo de un año, la misma cantidad de energía que consumen, hasta el punto de eliminar por completo la factura de luz.
El concepto, que hace apenas una década parecía futurista, hoy se consolida como una alternativa real impulsada por la crisis climática, el encarecimiento de la energía y la necesidad global de reducir emisiones. Según especialistas en construcción sustentable, una vivienda Net Zero combina eficiencia extrema, diseño inteligente y generación renovable para alcanzar un balance energético anual igual o superior a cero.
La casa Net-Zero Home creada en India por la empresa BillionBricks en colaboración con el estudio de arquitectura Architecture Brio, PowerHYDE.

El funcionamiento de estas casas se basa en un principio fundamental: antes de generar energía, deben consumir lo menos posible. Para lograrlo, incorporan estrategias de aislamiento térmico exhaustivo, hermeticidad en la envolvente, eliminación de puentes térmicos y aberturas de alta eficiencia. Estas medidas reducen drásticamente la necesidad de calefacción y refrigeración, que suelen ser los mayores gastos energéticos en un hogar. En muchos casos, los estándares de construcción se inspiran en el modelo Passivhaus, que prioriza la eficiencia pasiva mediante ventilación mecánica con recuperación de calor, triple acristalamiento y orientación estratégica para aprovechar el sol.
Una vez minimizada la demanda energética, el siguiente paso es cubrirla mediante fuentes renovables. La tecnología más extendida es la solar fotovoltaica, que permite generar electricidad directamente desde la radiación solar. En zonas adecuadas, también pueden incorporarse sistemas eólicos domésticos o geotermia, aunque su implementación depende de las características del terreno. La energía producida se almacena en baterías que garantizan autonomía incluso en días nublados o durante la noche. En algunos desarrollos, estos sistemas se integran con redes inteligentes que optimizan el uso y el almacenamiento según la demanda.
Casa Costa está ubicada en el barrio Puertos, en Escobar, y tuvo un reconocimiento internacional por su ahorro de energía que en la factura de luz tiene “saldo a favor”.

El resultado es una vivienda capaz de abastecerse por sí misma durante todo el año. En muchos casos, la producción energética supera el consumo, lo que permite inyectar excedentes a la red eléctrica cuando la normativa local lo habilita. Para los propietarios, esto se traduce en un ahorro económico significativo: las facturas de luz se reducen al mínimo o desaparecen por completo, si bien siempre hay cargos por la prestación del servicio más allá del consumo efectivo de kW. Pero el beneficio no es solo económico. Estas casas ofrecen un confort térmico notable, una calidad de aire interior superior y una reducción sustancial de la huella de carbono.
En Argentina, el interés por las viviendas de consumo casi nulo crece a medida que aumentan los costos energéticos y se consolidan nuevas tecnologías. Desde las empresas dedicadas a la construcción sustentable destacan que, mediante sistemas industrializados, domótica, captación solar activa y recuperación de aguas, es posible alcanzar niveles de independencia energética muy altos. Algunas viviendas logran reducir hasta un 93% la energía necesaria para climatización gracias a la ventilación mecánica controlada con recuperador de calor, lo que las acerca al ideal Net Zero incluso en climas variables como el de Buenos Aires.
El avance de estas soluciones también responde a un cambio cultural. Cada vez más personas buscan hogares que no solo sean eficientes, sino también responsables con el ambiente. La construcción tradicional, basada en materiales de alta huella de carbono y diseños poco eficientes, empieza a ceder terreno frente a modelos que priorizan el ahorro energético, la durabilidad y la autosuficiencia. En este sentido, las casas Net Zero no son solo una tendencia arquitectónica, sino una respuesta concreta a los desafíos ambientales actuales.

Aunque la inversión inicial puede ser mayor que la de una vivienda convencional, los especialistas coinciden en que el retorno económico es claro: entre el ahorro energético, la revalorización del inmueble y la reducción de costos operativos, el sistema se amortiza en pocos años.
El futuro de la vivienda parece avanzar hacia un modelo donde cada hogar sea, en sí mismo, una pequeña central energética. Las casas Net Zero demuestran que es posible vivir con confort, reducir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, liberarse para siempre de la factura de luz.